La RA entrevistó a dos miembros de “Coming out”, un ministerio independiente de apoyo a la iglesia (que cuenta con el aval de la Asociación General) que se dedica a ayudar a personas homosexuales para que logren transformar su vida.

Escucharlos ya es una experiencia espiritual. Siempre se dice que hay personas que transmiten fe, paz y cristianismo desde sus miradas, palabras y gestos. Ellos son de este tipo de personas. Luego de unos días en Buenos Aires, Argentina, donde brindaron una serie de sermones y charlas en iglesias adventistas e instituciones, Michael Carducci (cofundador del ministerio y director) y Danielle Harrison (directora asociada) visitan la Asociación Casa Editora Sudamericana. El Pr. Ron Woolsey (también fundador del ministerio) tuvo que regresar de urgencia a los Estados Unidos, por la muerte de un familiar.

Revista Adventista (RA): ¿Qué es “Coming out” y cuál es su objetivo?

Michael Carducci (MC): Es un ministerio adventista que comenzó hace ocho años. Ayuda a las personas que tienen una historia LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) a transformar su vida acorde al plan de Dios para el ser humano. A su vez, trata de ayudar a la iglesia a tener herramientas para ministrar correctamente a este tipo de personas.

Dentro de la iglesia encontramos dos posturas. Una asegura que la homosexualidad es algo muy malo, que Dios no puede redimir. Otros dicen que no hay nada malo en ser homosexual; que es una elección personal; que la sociedad cambió, y que debemos tener la mente abierta y que la Biblia es irrelevante en estos casos. Nosotros no aceptamos ninguna de las dos posturas. Somos un ministerio equilibrado. Tenemos compasión, pero no cedemos en los principios de Palabra de Dios. Declaramos que la homosexualidad es uno de los tantos pecados de los cuales Dios quiere ayudarnos a salir adelante.

Iniciamos este ministerio porque nadie hablaba sobre eso. Las personas no están preparadas para comprender bien la problemática.

“ TENEMOS UN DIOS QUE HACE NUEVAS TODAS LAS COSAS”.

RA: Cuéntanos sobre tu historia…

MC: Fui adventista desde siempre, pero a los veinte años dejé la iglesia. Yo era homosexual, y nadie hablaba de eso. Cuando intenté pedir ayuda, fui rechazado. Me sentí mal y abandoné la iglesia. Estuve en la cultura gay por veinte años. Por la gracia de Dios, y por las oraciones de mis hermanos, regresé a la iglesia a los cuarenta años. Pero no había cambiado mucho la situación. Sentí la misma incomprensión y rechazo. Pero Cristo había transformado mi vida. Y pude ver que no sería el único homosexual transformado que estaba viviendo eso. Por esta razón, también formamos este ministerio. Hay una incomprensión muy grande sobre el tema.

RA: Entonces, el cambio es posible…

MC: ¡Para Dios, todo lo es! La conexión personal e íntima con Dios cambió mi vida. Antes, yo no sabía qué era eso. Dios puede redimir. Su poder es grande para lograr una transformación. Soy la prueba de esto, y trabajo para lograr esto en otros. Hay muchas personas que necesitan respuestas, y si nos quedamos en silencio van a seguir pensando que la homosexualidad continúa siendo una “opción”. Y no lo es.

Hace poco, en un país al que fuimos con el ministerio, tuve una entrevista personal con una adolescente adventista. Me dijo que tanto ella como sus amigas eran adictas al sexo y a la pornografía. “En la iglesia nadie nos habló nunca de eso”, expresó. “Hasta ahora no sabíamos qué tan mal estaba…” ¿Cómo pueden pasar estas cosas?, pensé. Necesitamos ser claros en estos temas. Nuestros adolescentes y jóvenes necesitan que les digamos cómo son realmente las cosas. La cultura LGTB está entre nosotros. Tenemos un problema. Hay que abordarlo. Hay que enseñar. Hay que hablar.

Hay una cita de Elena de White que es reveladora. Está en Patriarcas y profetas (cap. 41: “Apostasía a orillas del Jordán”). Dice: “A través de los siglos pueden verse los casos de caracteres arruinados que encallaron en las rocas de la sensualidad. Mientras nos acercamos al fin del tiempo, mientras los hijos de Dios se hallan en las fronteras mismas de la Canaán celestial, Satanás, como lo hizo antaño, redoblará sus esfuerzos para impedirles que entren en la buena tierra. Tiende su red para prender toda alma”.

Satanás tiende trampas. Usa sus redes. Lo hizo con el pueblo de Dios en la entrada de la Canaán terrenal, y lo hace ahora, a las puertas de la Canaán celestial. Mediante Internet, tenemos pornografía y manifestaciones sexuales desviadas a un solo clic. Debemos estar alerta.

RA: Una persona homosexual, ¿puede ser transformada solo con una relación íntima con Dios?

MC: Es una excelente pregunta. La respuesta es compleja, pero definitivamente para mí es un “sí”. Nosotros promovemos una relación divina con Jesucristo, algo profundo, de adentro hacia afuera. Esto transforma tu vida totalmente. Nosotros, en el ministerio “Coming out”, somos la prueba viviente de que se puede.

Desde luego que se necesita un lugar de apoyo y contención. La persona que deja la cultura LGBT debe insertarse en un ambiente donde se sienta segura, amada. Necesitamos más aceptación dentro de la iglesia. No estoy hablando de tolerar lo que está mal; eso no. Pero sí de comprender y acompañar el proceso. Tengo que ganar la confianza de ellos sin comprometer los principios de la Biblia.

Necesitamos una iglesia dispuesta a insertarnos y a darnos una oportunidad, sin juzgarnos por el pasado, así como se las dan a tantos otros. Los hombres y las mujeres heterosexuales también tienen pecados relacionados con la sexualidad. Todos tenemos luchas. Esto es una gran batalla, que tal vez dure toda la vida.

RA: ¿Tú aún estás luchando?

MC: Sí. Gracias a Dios he aprendido a vivir y a convivir con estas situaciones, pero a no actuar sobre la base de ellas. Viven en mí dos naturalezas: la de la carne y la de Cristo. Ron Woolsey, el otro fundador del Ministerio, se casó con una mujer y tiene hijos. Yo aún no pude. Mis atracciones son pecaminosas aún. Lucho. Pero soy célibe. La tendencia y la tentación no son pecados. Vivo una vida de santidad, más allá de mi atracción. Ya no vivo en el pecado. Me cuesta, pero Dios me pidió que salga de esa vida. Tengo que dejar de lado la identidad del homosexual y caminar con esta nueva identidad en Jesús.

Es imposible escuchar a Michael y que no rueden algunas lágrimas por las mejillas. Sus palabras, lejos de ser vacías y sin emoción, son vivencias crudas. Se evidencia un cristiano que está en la lucha, pero que es un gran vencedor. Él dice:

“Mi mensaje para todos es que para Dios no hay nada imposible. Esto es lo que contamos en nuestra película Journey interrupted [Viaje interrumpido]. Allí están nuestros testimonios, nuestras luchas, nuestras victorias. Contamos cómo Dios interrumpió nuestro viaje y nos salvó con su método: nos encontró donde estábamos, ministró a nuestras necesidades, ganó nuestra confianza, nos rescató, y luego nos dijo: Sígueme. Esto es lo que dice Elena de White en el libro El ministerio de curación, p. 102”.

Junto a Michael, está Danielle Harrison, otra de las personas que trabaja tiempo completo en este ministerio. Ella también tiene una historia interrumpida y un mensaje para dar. Al contrario del caso de Michael, Danielle fue lesbiana y bisexual.

RA: ¿Cómo fue que Dios cambió el curso de tu vida?

Danielle Harrison (DH): Los desafíos para mí comenzaron a los siete años, cuando empecé a interactuar afectivamente con una niña de esa edad. Ella estaba siendo abusada sexualmente; así que, pensó que todo esto era algo normal. Ni ella ni yo entendíamos ni sabíamos cómo era este tema. Esta experiencia abrió la puerta a un montón de confusiones en mi joven mente. A los quince años, finalmente me proclamé bisexual.

En la búsqueda de encontrar quién era realmente, viví un sinnúmero de relaciones pecaminosas y desviadas. Tuve una vida muy libertina en lo sexual. Pero, cuando menos lo esperaba, empecé a aprender sobre Jesús y la Biblia. Allí encontré respuestas a mis preguntas desafiantes. Por supuesto, fue un proceso largo. Yo no fui adventista desde pequeña. El único contacto era una familia adventista que se había mudado al lado de mi casa, cuando tenía doce años, allí, en Tennessee, Estados Unidos. Luego, mi hermana se hizo adventista.

RA: ¿A qué edad, finalmente, experimentaste la conversión?

DH: A los 26 años. Hoy tengo 32 años, y puedo decir que Dios cambió mi vida y ahora soy realmente feliz. Debido a mi pasado y mis tendencias, Dios llenó todo mi ser y estaba dispuesta a servirlo completamente. Estaba feliz y completa en Cristo. No necesitaba nada más. Fue entonces cuando Dios entendió que mi corazón estaba listo para recibir algo que él quería darme. Hace dos años, en un viaje con este ministerio a Costa Rica, conocí a Harrison (sí, su nombre es igual al apellido de ella). Luego de orar mucho y dialogar, nos pusimos de novios. Hace unas semanas, ¡él me propuso matrimonio! ¡Nos casaremos en pocos meses!

RA: Qué linda historia de amor…

DH: ¡Hermosa! Ya sea que tengamos atracciones hacia nuestro mismo sexo o hacia el sexo opuesto, creo que Dios nos llama a todos por igual a la pureza sexual, y también hace que le permitamos guiar nuestra vida amorosa. Es una entrega desafiante, pero cuando la hacemos podemos recibir las mayores bendiciones.

RA: En tu recorrido por diversos países, ¿es el tema del lesbianismo también una problemática actual dentro de la iglesia?

DH: Lamentablemente, sí. Y se habla de esto menos aún que de la homosexualidad. Muchas mujeres de la iglesia están luchando con esto. He atendido muchas consultas y entrevistas. Por lo general, son jóvenes que dicen que es la primera vez que hablan de esto. Aún no puedo creer que mi experiencia pasada y mi vulnerabilidad las lleve a las consultas. Sé que lo que hice en mi pasado estuvo mal, pero ahora lo puedo contar y ayudar así a otras personas. RA


Más sobre “Coming out”: comingoutministries.org

Para ver “Viaje interrumpido”, ingresa a: journeyinterrupted.com

2 Respuestas

  1. Zully Yegros de Sanz

    Excelente ministerios, que nace del amor de Dios por alcanzarnos. Órale por la transformación que nuestra Iglesia necesita como reflejo de la transformación de cada uno a semejanza de Jesús. Mucha fuerza!

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  2. Sofia

    Excelente! Solo tengo una crítica, en la última pregunta dice que se habla más sobre el homosexualismo que del lesbianismo, y ser lesbiana es ser homosexual, gay es para hombres y lesbiana para mujeres. El homosexualismo encierra ambos términos. Buen día.

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