¿Alguna vez has entrado en un conflicto con tu cónyuge sin estar seguro de por qué o cómo comenzó? Quizá notes que tu cónyuge se irrita o se vuelve indiferente o distante, y pienses: “¿Cuál es su problema? ¿Qué está sucediendo?” Generalmente, cada cónyuge suele echarle la culpa al otro: “Si ella no fuera tan susceptible…”, o “Si él no fuera tan frío e insensible…

La mayoría de las veces, el motivo aparente del conflicto, en realidad, no es la causa real del malestar. El motivo subyacente suele ser que, ya sea por los actos, las palabras o las actitudes del cónyuge, la esposa no se siente amada o el esposo no se siente respetado.1

Cuando un esposo no se siente respetado, le es especialmente difícil mostrar amor hacia su esposa, y reacciona de maneras que la esposa siente e interpreta como falta de amor. A su vez, cuando una esposa no se siente amada, le resulta especialmente difícil mostrar respeto hacia su esposo, y reacciona de maneras que el esposo siente e interpreta como falta de respeto. Cuando este círculo vicioso comienza a girar, se produce lo que el Dr. Emerson Eggerichs llama “El ciclo alienante” (ver diagrama).2

Aunque suene paradójico, cuando uno de los cónyuges se siente herido o frustrado, en realidad reacciona negativamente para motivar al otro a ser positivo. El esposo piensa: “No seré amoroso con esa mujer hasta que no me muestre un poco de respeto”; y la esposa, por su lado, piensa: “No mostraré respeto hacia ese hombre hasta que no sea amoroso conmigo”. Así, se pone en marcha el ciclo alienante. Tristemente, cuando esto ocurre, algunos piensan que su matrimonio es un fracaso, o que se han casado con la persona equivocada. ¡Pero no es así!

Es que los hombres y las mujeres se comunican en códigos diferentes, y no siempre saben descifrar los mensajes que se envían el uno al otro. La clave está en aprender a ver lo que está detrás de la actitud “irrespetuosa” o la “falta de amor” del cónyuge, y descubrir lo que en verdad siente en su corazón.

Ante un conflicto, las esposas suelen verbalizar sus sentimientos, porque saben que esto conducirá a una reconciliación. Sin embargo, el esposo oye las críticas de ella como desprecio y falta de respeto. Cuando no soporta más, se levanta y se va, pensando que así evitará un conflicto mayor. Para ella, es como si le hubiera gritado: “¡No te amo!” Se siente aturdida, y lo interpreta como falta de amor.

Debido a que la esposa necesita amor, el esposo debería preguntarse si su reacción negativa se debe a que no se siente amada. A su vez, debido a que el esposo necesita respeto, la esposa debería preguntarse si su reacción negativa se debe a que no se siente respetado.

A fin de detener el ciclo alienante, entonces, será necesario que uno o ambos esposos entiendan que, en realidad, su cónyuge no tiene la intención de ser irrespetuosa o desamorado. Cuando una esposa se queja, llora o critica, está enviando el mensaje codificado: “¡Quiero tu amor!” Cuando el esposo habla con dureza o no habla en absoluto, está enviando el mensaje: “¡Quiero tu respeto!” Entender esta realidad subyacente ayudará a quebrar el ciclo de la negatividad, y el cónyuge que lo haga podrá cambiar su actitud y mostrar amor o respeto.

Allí es donde surge la lucha con el orgullo. ¿Quién pedirá perdón primero? Asumir el rol de cónyuge maduro y dar el primer paso puede ser riesgoso, pero es muy poderoso. Es raro que pierdas, si lo haces. Después de todo, si tu cónyuge actuara primero, responderías positivamente, ¿verdad? Además, si das el primer paso en pedir perdón y perdonar, te librarás del rencor y la amargura y, por fin, detendrás el ciclo alienante. Pero lo mejor de todo es que podrás poner en marcha el “Ciclo energizante”, y motivar el amor o el respeto que deseas recibir de tu cónyuge. RA

(Continuará.)


Referencias

1 Ver Efesios 5:33, y nuestros artículos de febrero y marzo de 2018, en esta sección.
2 Extraído de Emerson Eggerichs, Amor y respeto (Nashville, Tenn.: Grupo Nelson, Inc., 2011), p. 5.

Una Respuesta

  1. Luciano carrú ayala

    Felicitaciones por este aporte a nuestros matrimonios y con la ayuda de Dios ser un pedacito de hogar celestial aquí en la tierra….

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