Fe estudiosa

Los capítulos 4 al 6 de la carta de Pablo a los Efesios son un tesoro especial. Presentan elementos prácticos que definen la vida cotidiana y las actitudes de los verdaderos cristianos. No solo fueron escritos para los destinatarios originales, allá, en la pagana ciudad de Éfeso, sino también para nosotros, que vivimos en medio de una sociedad confundida. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”, es el consejo de Efesios 6:11.

Por eso, Pablo da un lugar preponderante a la fe en nuestra preparación para hacer frente a engaños y seducciones, en el marco del conflicto entre Dios y Satanás: “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efe. 6:16).

Aquí, el tema de la fe no pasa tanto por confiar en que Dios subvendrá a mis necesidades materiales, emocionales o físicas. Este aspecto de la fe tiene que ver con el desarrollo de mi capacidad de mirar lo que me rodea bajo la perspectiva de Dios.

Es muy fácil dejarnos ir a la deriva de nuestros pensamientos naturales cuando observamos los errores del hermano tal o cual; o cuando encontramos virtud en razonamientos espirituales pero no bíblicos; o cuando creemos que la iglesia no está tomando buenas decisiones sobre tal o cual tema. Alguien me contaba con tristeza cómo una pareja de amigos y miembros de su iglesia, pilares hasta hacía poco, estaban dando lugar a la crítica, la duda y las especulaciones. Tenían pensamientos como: “La iglesia no me alimenta; no es lo que era antes. Los líderes no hacen bien las cosas…”

«Tenemos que reconocer nuestra necesidad de estudiar las Sagradas Escrituras”.

¿Cómo hacemos para mirar más allá de los errores, si realmente los hay? ¿Cómo podemos adoptar una actitud constructiva ante las aparentes dificultades? ¿Cómo construimos una fe bíblica, que no se deje llevar impulsivamente por cualquier novedad espiritual que suene bien? ¿Cómo desarrollo mi capacidad de mirar lo que me rodea bajo la perspectiva de Dios?

Lo que Pablo escribe en Efesios 4:20 y 21 puede guiarnos hacia una respuesta a estas preguntas: “Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús”.

Aprender a Cristo; ser enseñados por Jesús… Volvemos a poner todo en su lugar: Jesús en el centro. No mis ideas u opiniones, sino la Persona de Jesús: cómo pensaba, cómo reaccionaba, qué decía. Todos estos detalles nos mostrarán su fidelidad, su coherencia, la genialidad de sus palabras y actos, y muchos otros aspectos prácticos de su carácter.

Sabemos cuál es la fuente que nos lleva al conocimiento de Jesús, a descubrir su Persona y a amar su carácter: las Santas Escrituras. Y sabemos, también, que nuestra relación con Dios crecerá en medida proporcional al esfuerzo que hagamos para pasar tiempo estudiando las Santas Escrituras. “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).

Nuestra fe se fortalece mucho con el estudio de la Biblia. No es este el único aspecto, pero sin él la fe no puede existir. Necesitamos ir más allá del terreno de la experiencia propia, de nuestra cultura religiosa, de nuestras buenas intenciones, de la belleza que observamos en la naturaleza y en las actitudes amables y positivas de la gente que nos rodea. Sencillamente, necesitamos estudiar.

Podemos no tener una inclinación natural hacia el estudio. ¡No todos estamos hechos para los libros! Pero, cuando recordamos que este estudio tiene como objetivo conocer a una Persona, la perspectiva cambia. Además, el Espíritu Santo está a nuestra disposición para ayudarnos a encontrar una manera de estudiar la Biblia que esté a nuestro alcance.

Tenemos muchos métodos de estudio a nuestra disposición, cada vez más creativos y adaptados a las necesidades de cada tipo de alumno. Pero antes tenemos que reconocer nuestra necesidad de estudiar las Sagradas Escrituras. Si realmente queremos desarrollar una fe fuerte, podemos hacerlo.

Con las perspectivas ganadas mediante el estudio de la Biblia, nuestra fe será sólida, construida sobre una roca. Entenderemos lo que nos rodea bajo la perspectiva divina. Aun en medio de nuestra debilidad, podremos comprender que lo que Dios hace es lo mejor, aunque no siempre conozcamos todos los detalles. Esta perspectiva me permitirá tener una actitud constructiva en mis relaciones con los demás y hacia la obra de Dios. Esta fe y esta perspectiva serán un verdadero tesoro en nuestra vida.RA

2 Respuestas

  1. luis klever vargas ruiz

    Gracias por el articulo. Concuerdo con lo que se señala de la vitalidad de dedicarnos al estudio de la Biblia, tenemos que aumentar la racion diaria, tal vez a dos, a tres, a cuatro raciones, y llenarnos asi de la Palabra de Dios, y oh bendicion la que tenemos pues el Maestro de Maestros nos enseña, su Espiritu Santo para guiarnos a toda verdad. Alabado sea Dios.

    Responder
  2. carlos a ramirez

    es muy interesante su articulo porque muy espiritual, si no estudiamos las sagradas escrituras como vamos a llegar a conocer ¿Quien es Jesus ? como expresa juan 5:39, y la fe es la certeza podemos tener la salvacion eterna

    Responder

Deja un comentario: