Daniel 7, al igual que Daniel 2, presenta una serie de cuatro reinos, representados en este caso por cuatro bestias (Dan. 7:2-8). Aunque son representados mediante imágenes distintas (una estatua y cuatro bestias diferentes), hay ciertas similitudes que permiten afirmar que ambos capítulos hablan de lo mismo, pero en diferentes términos. Tal repetición de contenido se debe a un recurso literario propio de Daniel y Apocalipsis llamado recapitulación.

Las similitudes que se encuentran son las siguientes:

Existe una sucesión de cuatro reinos, seguida por el establecimiento del Reino de Dios (Dan. 2:38-44; 7:3, 17, 18, 23, 27).

El cuarto reino tiene paralelos importantes en ambos capítulos, tales como: ambos son fuertes (Dan. 2:40; 7:7); ambos incluyen hierro en su representación (Dan. 2:40; 7:7, 19); ambos desmenuzan (Dan. 2:40; 7:19, 23); ambos poderes son divididos y representan reinos (Dan. 2:41, 44; 7:7, 24).

Con esto en mente, Daniel 7 presenta la sucesión de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. Luego de esto, se muestra al profeta un elemento nuevo: la aparición de un cuerno pequeño. Según Daniel 7:7 y 8, la cuarta bestia tiene diez cuernos, y luego crece un cuerno pequeño que derriba tres de aquellos. Según sabemos, el Imperio Romano fue invadido por una serie de tribus germánicas y cae finalmente en el año 476 d.C. Luego de esto, la supremacía papal tiene su inicio en el año 538 d.C., tras la caída de tres de los reinos germánicos arrianos contrarios a la iglesia cristiana romana de la época, a saber, los Visigodos (508 d.C.), los Vándalos (534 d.C.) y los Ostrogodos (538 d.C.).

«el poder romano papal tomó completo control no solo religioso sino también político, Y ASÍ DIO inicio a la supremacía papal”.

En el año 533 d.C., Justiniano declaró al obispo de Roma como “gobernador de todos los santos sacerdotes de Dios”.1 Sin embargo, la presencia de tribus arrianas no permitió que se pusiera en práctica este decreto.

Fue en 538 d.C., con la caída de los Ostrogodos, que el poder romano papal tomó completo control no solo religioso sino también político, y así dio inicio a la supremacía papal. Esta, tal como la profecía declarara, duró 1.260 días, o en los términos del profeta Daniel, “tiempo, tiempos y medio tiempo” (Dan. 7:25).

De forma impresionante, en el año 1798 –es decir, 1.260 años después– el poder romano es herido cuando se toma prisionero al papa Pío VI, dando fin a la supremacía papal. Este período equivale al tiempo (360 años), tiempos (720 años) y medio tiempo (180 años) profetizados por Daniel, al aplicar el principio hermenéutico de día por año de Ezequiel 4:6. De esta manera se cumple, una vez más, la profecía bíblica.

Con estos eventos, la profecía da un giro y se le presenta al profeta una escena de los atrios celestiales. Entonces tiene inicio el Juicio celestial (Dan. 7:9, 10). Luego de esto, el cuerno pequeño llega a su fin, y eventualmente el Reino de Dios es instaurado (Dan. 7:13, 14) y entregado a los santos, el pueblo de Dios (Dan. 7:22, 27).

Como puede verse, la profecía se ha cumplido. Y, según el cronograma de Daniel 7, el Juicio precede al establecimiento del Reino de Dios y su pueblo (Dan. 7:26). Por eso, te invito a que seas fiel a Dios hasta el final, para que así seamos coherederos del Reino eterno de Dios. RA

Referencia:

1 Citado por Jacques B. Doukhan, Secretos de Daniel: Sabiduría y sueños de un príncipe hebreo en el exilio (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), p. 107.

3 Respuestas

  1. Roberto Johnson

    Sumamente interesante este artículo, que Dios te siga usando poderosamente para su honra y gloria!!

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