“Anciano conocido por haber salvado 669 niños muere a los 106 años”. Este fue el titular de una noticia publicada el 1º de julio de 2015, que relataba la historia de Nicholas Winton, un hombre que contrató trenes en Praga, República Checa, para salvar a 669 niños judíos y llevarlos a Inglaterra en 1939.

Estos casi setecientos niños y adolescentes iban a ser destinados a los campos de concentración y exterminio nazis, pero fueron rescatados por este héroe, y recibieron hogar y familia en el Reino Unido.

Con el noble objetivo de preservar sus vidas, Winton organizó el rescate, y quería salvar a todos los niños judíos que había en Praga. Ocho trenes viajaron por cuatro países en este rescate heroico. Pero el noveno tren no llegó al destino previsto. Era septiembre de 1939, cuando el Reino Unido declaró la guerra a Alemania. En realidad, este último tren ni siquiera llegó a salir de la estación de Praga. Tenía 250 niños, que jamás fueron vistos nuevamente.

Winton salvó muchos niños, pero no pudo salvarlos a todos. En la Biblia hubo otro gran héroe. En Éxodo 10:9 leemos de un anciano que, a los ochenta años, también quería salvar a niños, adolescentes, adultos y ancianos. Si le preguntaras a Moisés: ¿A quién llevarás a Canaán?”, su respuesta sería: “Vamos con todos, vamos con los jóvenes, los niños, los adultos y los ancianos”.

Moisés tenía el deseo, el sueño y la visión de llevar a todas las generaciones a Canaán. Después de Jesús, él fue el mayor líder de toda la historia humana, y sabía que tenía que salvar a los niños, y también a los jóvenes. Para él, las nuevas generaciones no eran una carga pesada, eran parte integral de la familia de Dios.

“Si tenemos una buena siembra en terreno fértil,
con abono adecuado e irrigación regular,
con seguridad tendremos una gran cosecha”.

Nuestro sueño, como ancianos y dirigentes de iglesia, es llevar a todos a la Canaán celestial. Por esto, el Bautismo de Primavera de este año tiene como lema: “Vamos con todos”.

Todas las generaciones son trascendentales para la iglesia y para Jesús. Él se tomó tiempo para bendecir a niños y adolescentes, y para reprender a los líderes y los ancianos que pensaban que solo los adultos son importantes para el Salvador (Mar. 10:13-16).

“Jesús siempre amó a los niños” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 472). Y, en la misma página, escribe que las madres no solo presentaron bebés a Jesús: “Algunos de los niños ya habían pasado de la infancia a la niñez y a la adolescencia”.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es joven, y tiene varios departamentos que ayudan en el desarrollo cristiano de las nuevas generaciones. Estos son: el Club de Aventureros, el Club de Conquistadores, Jóvenes Adventistas, Ministerio del Niño y el Adolescente, Educación Adventista, con sus escuelas y colegios, y las clases de Escuela Sabática responsables por estas etapas de la vida. Todos ellos deben cooperar para alcanzarlos, nutrirlos, suplir sus necesidades, prepararlos para el bautismo y capacitarlos para que sean siervos de Dios.

Por eso, en septiembre, cada ministerio o departamento responsable por las nuevas generaciones debe estar activo en la preparación de todos sus liderados, a fin de que participen del gran Bautismo de Primavera. Cada área tiene sus estrategias específicas para esta cosecha. El Club de Conquistadores también tendrá actividades propias para llevar a todos camino al cielo.

Durante una semana (9 al 15 de septiembre), los más de trescientos mil conquistadores en Sudamérica usarán el pañuelo amarillo en la escuela, el trabajo, en las actividades diarias, y con este acto despertarán la curiosidad de las personas y testificarán de su fe.

Entre los días 14 y 16 de septiembre, todos los más de once mil clubes estarán participando del Camporí On-line de la División Sudamericana. Las actividades de este camporí, a través de Internet, tienen por objetivo llevar a los Conquistadores a testificar y a buscar a los exconquistadores para que regresen a la iglesia. Así, el reencuentro de exconquistadores sucederá el 15 de septiembre, justamente en el Día Mundial de los Conquistadores, con el objetivo de rescatar a nuevas personas, para que vuelvan a caminar rumbo al cielo.

En estos días (15 al 22 de septiembre), las nuevas generaciones se bautizarán en una fiesta espiritual muy especial: el Bautismo de Primavera.

Pero ¿cómo puede un anciano o dirigente de iglesia ayudar a salvar a las nuevas generaciones? Existen mil maneras, pero la más importante ahora es apoyar y facilitar el funcionamiento de las clases bíblicas para adolescentes, Aventureros, Conquistadores y Jóvenes. La clase bíblica ya está funcionando desde mayo, y termina en septiembre. Por eso, en estas lecciones finales es muy importante que tú, como líder, padre o anciano, apoyes, estés presente y ayudes a los estudiantes de la Biblia en la decisión de aceptar a Jesús como Salvador personal.

Si tenemos una buena siembra en terreno fértil, con abono adecuado e irrigación regular, con seguridad tendremos una gran cosecha. Y, de la misma manera, tendremos un gran Bautismo de Primavera si fortalecemos las clases bíblicas.

El anciano Winton salvó a 669 niños. El anciano y conductor Moisés rescató a cerca de un millón y medio de personas de Egipto. El “Anciano de días” Jesús quiere que todos lo acepten, para que sean salvos y caminen en dirección a la Canaán celestial.

Si tú, mi querido hermano, líder o anciano, lees la primera frase de este artículo, descubrirás cuáles son mis dos deseos para tu vida: espero en Dios que vivas muchos años y que seas conocido por amar a las nuevas generaciones, ¡al guiar a muchos niños, adolescentes y jóvenes al cielo!

¿Vamos con todos? RA