¿Es posible lograr la felicidad dentro del seno familiar? Si es así, ¿qué hace que una familia sea feliz? Inversamente a lo que se suele pensar, la felicidad no proviene del éxito. Al contrario, las familias felices no solo se sienten mejor, sino también, como consecuencia, tienen más éxito en la vida personal y laboral.

Nuestra felicidad depende de que se cultive así el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua”.

Existen numerosas investigaciones que revelan cuáles son los hábitos y las características de las familias más saludables y con mayor bienestar familiar. Se ha encontrado que las familias que son unidas y felices comparten algunas características clave. Entre las más importantes, se puede mencionar las siguientes:

1. Tienen compromiso: Una de las principales necesidades de los seres humanos para ser felices es la pertenencia. Esa necesidad es suplida en gran medida por el compromiso dentro de la familia. Cuando un matrimonio se compromete a permanecer junto “hasta que la muerte los separe”, se crea una sensación de seguridad y paz que beneficia a toda la familia. Si la confianza es una realidad, ambos miembros de la pareja sienten que superarán los obstáculos unidos. Cuando los niños saben que los padres se aman, se sienten seguros.

2. Celebran: Las familias felices celebran las cosas juntos, y no se limitan simplemente a esperar ocasiones especiales. Permanecen atentos a los pequeños logros de cada integrante y se animan unos a otros en sus esfuerzos. Son “fanes” entusiasmados de los demás miembros. La competitividad entre sus miembros es una competencia sana, que tiene la diversión como único objetivo.

3. Gozan de la comunicación: En las familias felices los miembros se prestan atención, apartan sus teléfonos móviles y dejan a un lado sus tareas para escuchar atentamente lo que el otro quiere compartir. Preguntan cómo estuvo su día y se interesan verdaderamente en la respuesta. Comparten sus pensamientos y opiniones con sensibilidad y sinceridad, e incluyen también a los niños en la toma de decisiones. Todos los miembros son tenidos en cuenta y valorados.

4. Manifiestan aceptación y positividad: Los miembros de las familias felices se preocupan de forma sincera por los demás. Sus interacciones son más positivas que negativas o críticas; y están más abiertos a aceptar las diferencias, a perdonar y a olvidar los errores el uno del otro. La Dra. Bárbara Fredrickson, investigadora en psicología positiva, ha encontrado que cuando los comentarios positivos superan a los negativos en una proporción de uno a tres (o más), las personas son más felices y tienen mayor éxito en la vida.1 Las familias felices siempre esperan y expresan lo mejor, aun en las peores situaciones. Buscan lo bueno en cada situación difícil que les toque enfrentar. Además, los miembros de las familias felices manifiestan habitualmente entre sí su amor a través de acciones y palabras de cortesía, como “por favor”, “gracias” y “perdón”.

5. Dan muestras de afecto: Grandes abrazos y pequeñas caricias son una gran parte de la comunicación no verbal en las familias felices. Sus miembros dan y reciben libremente contacto físico afectuoso. Incluso los adolescentes lo necesitan, a pesar de sus protestas y conductas desafiantes. Los padres sensibles se ocupan de no descuidar los abrazos, pero también recuerdan hacerlo de tal forma que no incomode al joven adolescente.

6. Llevan un estilo de vida saludable: La nutrición apropiada, el descanso adecuado y un ejercicio suficiente son esenciales para el bienestar de la familia. Un equilibrio saludable entre el trabajo y la familia son parte importante de su vida.

7. Poseen fortaleza espiritual: Las familias saludables viven su espiritualidad al máximo, tratando a los demás así como ellos desean ser tratados. En las familias felices se lee la Biblia y se disfruta cantando, orando y meditando en grupo, porque “aquellos para quienes Dios es lo primero, lo último y lo mejor, son las personas más felices del mundo” (Mensajes para los jóvenes, p. 27).

“El hogar debe ser hecho todo lo que la palabra implica. Debe ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados, en vez de ser estudiosamente reprimidos. Nuestra felicidad depende de que se cultive así el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua. El símbolo más dulce del cielo es un hogar presidido por el Espíritu del Señor. Si se cumple la voluntad de Dios, los esposos se respetarán mutuamente y cultivarán el amor y la confianza” (El hogar cristiano, pp. 11, 12). RA


Referencia:

1- Investigación citada en M. Hartwell-Walker, “5 Habits of Happy Families”, Psych Central (2016), https://goo.gl/UsoFBF (consultado el 13 de febrero de 2018).

Sobre El Autor

Licenciado en Teología y Traductor público de Inglés, Walter Steger desarrolla su ministerio como editor de libros en la Asociación Casa Editora Sudamericana. Además de dirigir las revistas Ministerio y la Revista del anciano, es actualmente el encargado de la traducción al español de la Guía de Estudio de la Biblia.

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