ENTREVISTA A GARY KRAUSE

Revista Adventista (RA): ¿Cuáles son los principales programas que promueve Misión Adventista?

Gary Krause (GK): Lo primero que quiero dejar en claro es que Misión Adventista no es un departamento sino una oficina de la Asociación General. La distinción es importante, porque un departamento implica que tiene su propia agenda orientada a un grupo específico de personas, tales como el Ministerio Joven, el Ministerio del Niño o el Ministerio de la Mujer; mientras que Misión Global y Misión Adventista son algo en lo cual todos los departamentos y todas las entidades deberían estar involucrados. Por lo tanto, nuestra función es ayudar a facilitar y promover esa tarea en conjunto, para que cada departamento de la iglesia esté implicado en el programa de Misión Global.

En cuanto a los programas que promovemos, probablemente señalaría tres iniciativas principales.

1. Pioneros de Misión Global: Este programa comenzó en 1993, y a través de él apoyamos, entrenamos y enviamos a hermanos laicos para que trabajen entre su propio pueblo, a fin de instalar una nueva congregación. No se trata del programa regular de la iglesia, de enviar obreros transculturales, sino que intentamos enviar misioneros que provengan de la cultura en la que trabajarán. Hay regiones en el mundo donde no contamos con misioneros provenientes de esa cultura, por lo que recurrimos a la siguiente cultura más cercana. Recuerdo lo sucedido hace algunos años en Burkina Faso. Se acababa de abrir las puertas a la Iglesia Adventista para trabajar allí, y solamente había un puñado de adventistas en ese país. Tuvimos que enviar a un misionero de Misión Global proveniente de un país vecino, cuya cultura era similar.

2. Centros de Misión Global: Lo que antes se llamaba “Centros de Estudio” cambió de nombre, para no dar la impresión de que allí solamente se realizaban estudios académicos. Los Centros de Misión Global están diseñados para ser prácticos, y que combinen buenas investigaciones y estudios académicos con aplicaciones prácticas. Allí se preparan métodos, metodologías y modelos que ayudarán a construir mejores relaciones y una mejor comprensión, a fin de testificar con mayor efectividad a las personas que provienen de otras cosmovisiones. Los primeros Centros en organizarse fueron el Judío, el Islámico, el Budista y el Hinduísta. Más recientemente, se creó el Centro de Estudios Seculares y Posmodernistas y el Centro de Misión Urbana. Alguno podría argumentar que la población urbana no es un grupo étnico por sí mismo; sin embargo, se trata de un campo misionero distintivo, y es cada vez más necesario concentrarse en metodologías especiales y estrategias orientadas a alcanzar a las personas en las regiones urbanas. Además, como iglesia, históricamente no nos ha ido bien en las ciudades; hemos concentrado más recursos y energías en las zonas rurales. Por eso, demográficamente, la iglesia es más fuerte en las zonas rurales que en las ciudades, y eso debe cambiar. Por eso necesitamos metodologías especiales enfocadas en el trabajo misionero en las ciudades.

3. Centros de influencia para zonas urbanas: Elena de White mencionó más de una vez “la necesidad de establecer instituciones pequeñas en las ciudades, que sirvan como centros de influencia” (Consejos sobre la salud, p. 480). El modelo que buscamos son plataformas en las regiones urbanas desde las cuales podamos poner en práctica el método de Cristo, donde entramos en contacto con la comunidad y sus necesidades, y luego utilizamos esos centros para suplir esas necesidades y poner en práctica el método de Cristo. El objetivo de cada Centro de Influencia es propiciar que la iglesia pueda mezclarse más con las personas de la comunidad, pueda mostrarles simpatía, suplir sus necesidades, ganar su confianza, y luego llamarlos a seguir a Jesús.

Sueño con una misión sana, en constante crecimiento; y con una iglesia que abra sus puertas a diferentes personas que vienen de todas las culturas.

RA: En su opinión, ¿cuáles son los tres desafíos más importantes que enfrenta la misión adventista en la actualidad?

GK: Me gustaría mencionar cuatro desafíos, en lugar de tres.

Primeramente, la Ventana 10/40, esa región que abarca el norte de África, el Medio Oriente y Asia central. En esa región habita el sesenta por ciento de la población mundial, en su mayoría de baja condición económica, y a su vez es la región con menor índice de cristianos por habitante.

En segundo lugar, el mundo occidental secular y posmoderno; es decir, Europa Occidental, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, y también algunas regiones de Sudamérica.

Luego, el tercer desafío sería las grandes ciudades y las crecientes regiones urbanas.

Y el cuarto desafío, en mi opinión, es la falta de compromiso con la misión por parte de los miembros de la iglesia. Existe un número cada vez mayor de miembros de iglesia que se sienta en los bancos de la iglesia cada sábado de mañana, pero cuyo compromiso no va mucho más allá de eso.

RA: ¿Cuáles han sido los mayores logros de Misión Mundial en los últimos años?

GK: Quizás el haber logrado aumentar la concientización de la iglesia con respecto a los desafíos de la misión. Y un segundo logro ha sido la cantidad de nuevos grupos y congregaciones que han sido plantados alrededor del mundo.

RA: Menciones tres ciudades o regiones donde la misión está avanzando muy bien.

GK: La iglesia está creciendo más fuerte en la mitad inferior del continente africano, y en ciertos lugares como las Filipinas, y América Central y del Sur. Allí es donde está creciendo más rápidamente la iglesia. Nuestro mayor desafío de crecimiento es la Ventana 10/40 y también Europa Occidental, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

RA: ¿Cuáles son sus sueños para la Iglesia Adventista?

GK: Hace muchos años, la Iglesia Adventista presentó un excelente eslogan: “Una iglesia que se preocupa”. Era maravilloso. El único problema es que no nos percatamos de que ese es un título que debe ser ganado, no algo que se pueda declarar, únicamente. No se puede tomar una decisión de la noche a la mañana, en una Junta Directiva, y decir: “Somos la iglesia que se preocupa”. Mi sueño es que realmente nos convirtamos en esa iglesia que se preocupa. Que seamos conocidos como una iglesia compasiva. Que nos preocupemos por las personas no solamente para después de que hayan muerto, sino también en vida, antes de que fallezcan. Que deseemos presentarles la vida abundante que Jesús prometió ahora y para la eternidad.

Me gustaría vernos abocados cada vez más en una misión holística, que sea más que solamente aceptar ciertas creencias doctrinales, sino también que haga una entrega total, por la que las personas lleguen a conocer a Jesucristo como su Salvador personal, y que eso marque una diferencia en su vida ahora y para la eternidad.

Sueño con una misión sana, holística, en constante crecimiento. Y con una iglesia que abra sus puertas a diferentes personas, provenientes de todos los sectores socioeconómicos, de todas las culturas, contextos y religiones; que puedan encontrar una puerta abierta de amor en la Iglesia Adventista.

RA: ¿Qué mensaje le gustaría dar a la Iglesia Adventista de Sudamérica?

GK: Me gustaría agradecerles por su orientación continua en la implantación de iglesias, y su énfasis creciente en abrir Centros de Influencia. También los felicito por el modo en que combinan los medios de comunicación, las publicaciones, los medios electrónicos e Internet, con la misión personal. Creo que es un paquete maravilloso.

Mi desafío para ustedes es que mantengan su perspectiva en el método de Cristo para ministrar a las personas. Es tan fácil en algunos lugares concentrarse y realizar campañas de evangelismo público, repartir publicaciones con la verdad doctrinal y dar seminarios. Todo esto es importante, pero no podemos descuidar el mezclarnos con las personas, mostrar simpatía, suplir sus necesidades y ganarnos su confianza. Si descuidamos esto, entonces no podremos cambiar nuestra orientación misionera para bien. Debemos continuar siguiendo el ejemplo de nuestro Salvador en todo aspecto.

RA: ¿Podría compartir una o dos historias de la misión en lugares donde no hay presencia adventista?

GK: En Medio Oriente vemos un enorme desafío en todos los niveles. En muchos de los territorios en los que operamos, es ilegal testificar de Cristo. Es animador ver que tenemos ministerios holísticos allí, que están compartiendo las buenas nuevas de Jesús de un modo no ofensivo, sino que ponen en práctica el método de Cristo por medio de centros de influencia, y también estudiantes que están cursando carreras terciarias y participan con sus compañeros de estudios, encontrando oportunidades para compartir el amor de Dios. También podría compartir muchos ejemplos de pioneros de Misión Global que con solamente un poco de entrenamiento básico están yendo a nuevas regiones para instituir iglesias. Y en muchos de esos lugares no hemos tenido éxito en el pasado, no hay creyentes adventistas. Pero estos pioneros avanzan con fe y confianza en Dios y el Espíritu Santo, y el Señor abre puertas para ellos, permitiéndoles compartir el amor de Dios y establecer grupos de creyentes. RA

Deja un comentario: