CAMBIOS DISCRETOS

Usted debe conocer bien aquella ilustración de los sapos que parecían expertos y por eso escaparon de una olla de agua caliente, pero entraron cómodamente en otra de agua fría, que estaba sobre el fuego. Sin darse cuenta, fueron adaptándose al cambio de temperatura, hasta que ya no resistieron, y terminaron muriendo.

A pesar de su simplicidad, la misma ilustración sirve para mostrar cuán fácil es rechazar el pecado cuando muestra la cara, pero es mucho más fácil ser engañado cuando el enemigo disfraza sus intenciones. En el pasado, Satanás fue más directo, y atacó al pueblo de Dios mostrando claramente su maldad. Pero la sangre de los mártires fue como fecunda semilla para el crecimiento de la iglesia. Por eso, hoy la estrategia es otra. En vez de la confrontación, busca la acomodación. Va introduciendo discretamente sus ideas, de modo que los cambios ocurran de manera casi imperceptible. El alerta es claro: “Hay elementos invisibles que obran para hacer que lo falso aparezca como verdadero; los errores están vestidos con una túnica engañosa para inducir a la gente a aceptarlos como esenciales para obtener una educación superior” (El ministerio médico, p. 138).

Son cambios discretos, rápidos, dirigidos especialmente a las nuevas generaciones, y que están conduciéndonos vertiginosamente hacia una condición preocupante. Al final, “las corrientes del pecado son muy suaves para ser percibidas, hasta que se vuelven muy pesadas para ser quebradas” (adaptado de Warren Buffet). Si no despertamos a tiempo, “lo que no venzamos nos vencerá y determinará nuestra destrucción” (El camino a Cristo, p. 29).

«Si no despertamos a tiempo, ‘lo que no venzamos nos vencerá…’ ”

¿Ha notado cómo estas modificaciones transformaron las dos principales celebraciones relacionadas con Jesús? La Pascua disminuye su relación con la muerte de Cristo, y hoy muchas veces es representada simplemente por conejos y huevos de chocolate. La Navidad, que simbólicamente representaba el nacimiento de Cristo, hoy es representada por Papá Noel y sus regalos. Hasta los pesebres, comunes en esta conmemoración, prácticamente desaparecieron. Fueron cambios que sucedieron casi imperceptiblemente, con el paso del tiempo, y hoy están totalmente establecidos.

Hay otros cambios, bíblicamente aún más significativos, que están ocurriendo de manera discreta. Y debemos protegernos contra ellos. Algunos ejemplos:

1. El cambio del día sábado como día de adoración, a día de recreación. Las actividades espirituales del sábado se van concentrando cada vez más en el programa de la mañana, y el resto del día es usado para la familia, el sueño y la recreación. Algunas de estas actividades son positivas y necesarias, pero no están orientadas al crecimiento espiritual, verdadera razón de la existencia del sábado. Va perdiendo su significado.

2. El cambio de un matrimonio permanente a un matrimonio conveniente. El compromiso bíblico de “hasta que la muerte los separe” va siendo sustituido por “hasta que cualquier otro interés los separe”.

3. El cambio en la visión bíblica del sexo con la persona correcta, de la manera correcta y en el momento correcto, por el sexo con cualquier persona, de cualquier manera y en cualquier momento. A partir de allí, de manera rápida, están multiplicándose las opciones y las conceptualizaciones sexuales.

4. El cambio de la creencia en el relato de la Creación a la visión de una simple ilustración. Cuando el relato de Génesis 1 y 2 es tomado y tratado de forma alegórica, todo el mensaje bíblico queda comprometido, especialmente el surgimiento del pecado, la salvación, el sábado, la familia, la sexualidad y, especialmente, la Segunda Venida. Después de todo, quien no cree en la Creación no será capaz de creer en la Recreación.

5. El cambio del enfoque externo al interno. Estamos consumiendo nuestras energías cuidando de nosotros mismos, mejorando nuestra estructura, aumentando nuestra comodidad, preparando programas espectaculares, resolviendo problemas de relaciones, creando un ambiente más protegido. Y terminamos olvidando que no somos una colonia de vacaciones, sino un ejército en el campo de batalla. No estamos en el mundo para descansar, sino para salvar.

Al fin y al cabo, todo se concentra en el cambio discreto de las prioridades del Cielo a los intereses de la Tierra. Ante este inmenso desafío, el consejo inspirado es simple y eficiente: “Velad y orad” (Mat. 26:41), pues solo así “el verdadero cristiano permanecerá firme como una roca, con su fe más fuerte y su esperanza más radiante” (El conflicto de los siglos, p. 660). RA

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