En lo que va del día, ¿cuántas veces has chequeado tu celular, para estar al tanto de las “novedades”? ¿Cuánta información has recibido a través de tus redes sociales, mails y páginas que visitas? ¿Cuántas veces has abierto diarios y portales de noticias, para saber qué está sucediendo?

El experto en redes sociales Alfons Cornella propuso, hace pocos años, el término “infoxicación” para describir el efecto que ejerce el vivir conectados a Internet y ser inundados por un exceso de información. La infoxicación consiste en “estar siempre ‘on’ ”; recibir centenares de informaciones cada día, a las que no puedes dedicar mucho tiempo. Es no poder profundizar en nada, y saltar de una cosa a la otra… Es el resultado de un mundo en donde prima la exhaustividad (“todo sobre”) frente a la relevancia (“lo más importante”). Según Cornella, cuando alguien está sufriendo de infoxicación, “siente que no puede manejar toda la información que cree que debería manejar […] la información que lo rodea en su vida cotidiana lo angustia. Uno está infoxicado cuando no puede absorber más información, cuando todo lo que hace es remitir la información que recibe a otros, a sus amigos, a sus contactos en las redes sociales. Pero hay un síntoma incluso más claro: estás infoxicado cuando te resulta difícil leer un texto de forma pausada, palabra por palabra; cuando lees saltando palabras, porque te has acostumbrado a leer así, en diagonal. Estás infoxicado cuando lees sin entender lo que lees”.

La infoxicación no solamente afecta cognitiva y emocionalmente, sino también espiritualmente. La Biblia nos dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida” (Prov. 4:23). En las Escrituras, muchas veces el corazón se utiliza como metáfora para referirse a la mente. De allí que la versión Dios habla hoy traduzca este texto: “Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida” (23:26). Nuestra mente es nuestra vida. Somos lo que hay en nuestra mente (23:7). Por lo tanto, no debería sorprendernos que una batalla feroz por el control de nuestra mente se desate en los tiempos finales de la historia humana, en los cuales vivimos (Apoc. 12:12).

Desde la cosmovisión espiritual y bíblica, sin duda la infoxicación tiene el propósito de saturar nuestra mente, de modo que no percibamos las cosas trascendentes que tenemos por delante. “Pues el dios de esta edad presente ha cegado el entendimiento de los incrédulos para que no los ilumine el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cor. 4:4). Todos corremos el riesgo de caer en la incredulidad de las cosas trascendentes de la vida, si nuestra mente se satura de las cosas inmediatistas y superficiales. Y esto es lo que produce, en general, el mundo web a cada minuto: un aluvión de contenidos inmediatistas (“Vívelo en tiempo real”) y superficiales (Solo un “touch”).

Estás infoxicado cuando lees sin entender lo que lees

Cuenta una historia que un joven estudioso de las ciencias naturales, pero arrogante y engreído por el conocimiento que había logrado, pidió el servicio de un barquero para cruzar un caudaloso río. Mientras el barquero remaba enérgicamente, el joven le preguntó:

–¿Has estudiado la vida de las aves?

–No, señor –repuso el barquero.

–Entonces, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, el joven erudito volvió a preguntar:

–Barquero, ¿has estudiado botánica?

–No, señor, no sé nada de eso.

–Pues, debo decirte que has perdido la mitad de tu vida.

El barquero seguía remando pacientemente, hasta que el joven volvió a preguntar:

–¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?

–No, señor, nada sé al respecto.

–¡Oh, amigo! –exclamó el joven–. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a anegarse. No había forma de sacar el agua. El barquero, entonces, preguntó al joven:

–¡Señor!… ¿sabe nadar?

–¡No! –contestó, desesperado, el joven.

–¡Pues, me temo que ha perdido toda su vida!

¿Qué contenidos está absorbiendo nuestra mente? ¿Cuánto tiempo hemos pasado hoy conectados con las fuentes de infoxicación… y cuánto con Dios, la Fuente de bienestar espiritual y vida eterna?

Está en juego mucho más de lo que pensamos. RA

Deja un comentario: