El texto en su contexto

«Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella».
Mateo 16:18

Contexto

¿Quién es la roca? Este tema ha sido muy controversial. Se han dado al menos tres interpretaciones para este pasaje: 1) Pedro es la roca; 2) la profesión de fe de Pedro es la roca; 3) Cristo es la Roca.

El papa León I fue el primer pontífice romano en pretender que había recibido su autoridad de Cristo por medio de Pedro, en el año 445 d.C. Sin embargo, Agustín, uno de los más grandes teólogos de la Iglesia Católica, en su obra Retractaciones 1.21.1, dice: “Porque no se le dijo: Tú eres la piedra, sino Tú eres Pedro. Puesto que la piedra era Cristo, a quien confesó Simón”. La explicación que da San Agustín es que Cristo es la Roca.

Por otro lado, Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla, escribió, en torno al año 407 d.C., en su obra Comentario a la Carta de los Gálatas 1.1: “Cuando [Jesús] habla con Pedro, por ejemplo, le dice: Bienaventurado tú, Simón Bar Jonás, y luego de prometerle colocar los fundamentos de la iglesia sobre su profesión de fe, no mucho después, le dice: Apártate de mí, Satanás”. Claramente vemos aquí que Juan Crisóstomo apoya la idea de que la roca era la profesión de fe de Pedro.

Sin embargo, el AT pareciera ser claro en definir quién es la Roca. Veamos algunos ejemplos al respecto. En Deuteronomio 32:3 y 4, se establece: “Engrandeced a nuestro Dios, él es la Roca”. Y en el Salmo 18:31 se dice: “¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?” En ambos textos, se usa la palabra hebrea tzur (צוּר), que quiere decir peñasco o acantilado. Luego, en 2 Samuel 22:2, dice: “Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador”. En este texto se usa la palabra sela‘ (סלע) que designa una roca de gran tamaño. Nunca en el AT se le confiere el título de roca a un hombre, sino solo a Dios. El término eben (אבן) se usa para piedras de menor tamaño.

Si damos una mirada al aspecto filológico de Mateo 16:18, encontramos que Cristo le dice a Pedro: “Tú eres Pedro”, en griego pétros (Πέτρος), y luego continúa diciendo: “Y sobre esta roca edificaré mi iglesia”. La palabra «roca» en griego, en este caso, es pétra (πέτρα), la cual “denota una masa de roca, en distinción a pétros, una piedra que se puede arrojar o mover con facilidad” (Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo Vine).

En Marcos 15:46, cuando José de Arimatea sepultó a Jesús, se muestra mejor esta distinción lingüística: “Y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña (pétra), e hizo rodar una piedra (líthos [λίθος], en lugar de pétros) a la entrada del sepulcro”. La roca donde estaba labrado el sepulcro era una pétra; es decir, un roquedal enorme.

Jesús dijo: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca [pétra]” (Mat. 7:24). En otras palabras, el que oye y hace las palabras de Jesús, construye sobre la Roca. Así podríamos entender entonces cuando Jesús dijo: “sobre esta roca –pétra– edificaré mi iglesia”. Es claro entonces que sobre Cristo y sus enseñanzas está edificada su iglesia y no sobre Pedro.

Y continúa diciendo: “Y aquella casa no cayó, porque estaba fundada sobre la roca [pétra]” (Mat 7:25). Y Pablo agrega: “Nadie puede poner otro fundamento, el cual es Jesucristo (1 Cor. 3:11). Encontramos aquí una relación íntima entre “casa fundada” y “fundamento de la iglesia”; en ambos casos, se usa en griego dos términos con la misma raíz: themelióo y themélion (θεμελιόω/θεμέλιον).

Pedro mismo, cada vez que habló de piedras elaboradas para edificar o de cantería, nunca utilizó su seudónimo, Petros, sino el término líthos, para no confundir. Por eso, al referirse a Jesús, dice: “La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo” (1 Ped. 2:7). Pedro reconoce que Cristo es la piedra fundante, y si nosotros ponemos otra piedra para el edificio espiritual que es la iglesia, estaríamos desechando la piedra angular, o fundamental. Y vuelve a insistir el apóstol Pedro, al decir: “Acercándoos a él [a Jesús], piedra viva [líthon zônta/λίθον ζῶντα], desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa” (1 Ped. 2:4). Si Pedro entendió claramente que Cristo era la piedra angular o roca fundante, ¿por qué nosotros habríamos de creer lo contrario?

Finalmente el apóstol Pablo, en plena concordancia con Pedro, dice en 1 Corintios 10:4 «Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca [pétra] era Cristo”. RA

3 Respuestas

  1. Luis Alberto Gonzales Zevallos

    Correctísimo, no hay mas ciego que el que no quiere ver. Dios les bendiga amados hermanos

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    • percy

      Muy bueno, a la luz de la palabra todo se puede explicar.
      pero si hubiese alguna manera de descargar. Bendiciones hermanos.

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