¿Tomarlos de la mano o señalar con el dedo?

Si el proyecto de investigación Valuegénesis no le resulta conocido, este artículo es para usted. Dicha investigación es un estudio que comprende la fe, los valores y el compromiso de jóvenes adventistas del séptimo día de entre 10 y 18 años, aproximadamente, que asisten a escuelas adventistas en los Estados Unidos y Canadá.

El equipo de investigación, con sede en la Facultad de Teología H. M. S. Richards de la Universidad de La Sierra, tuvo la oportunidad de encuestar a todos los alumnos de las escuelas adventistas en la División Norteamericana durante el mes de octubre de los años 1990, 2000 y 2010, para crear una de las más grandes bases de datos existentes sobre jóvenes, superior a la de cualquier otro grupo religioso de los Estados Unidos, durante un período de años.

El estudio de los alumnos

A menudo se nos pregunta por qué esta investigación es tan importante. El equipo de investigadores se propuso aprender cómo el hogar, la iglesia y la escuela influían en la vida espiritual de los alumnos. Luego, quisimos explorar qué podría ser necesario para mejorar estos puntos de contacto con los jóvenes adventistas, y descubrir cómo ayudar a sus pastores, padres y educadores a comprender lo que es fundamental para dichos alumnos en cuanto al desarrollo de su vida religiosa y espiritual, y el impacto que ejerce la influencia de sus hogares, iglesias locales, y la vida religiosa de las escuelas adventistas. Además, la investigación buscó elaborar un perfil de las mejores prácticas para el alimento espiritual y el crecimiento de estos tres grupos: hogares, iglesias y escuelas.

Para los jóvenes, la amistad es evangelismo

Los estudios fueron de tipo generacional. Estudiamos poblaciones de la Generación X, la Generación Y (también llamada “los millennials”) y la Generación Z. Dado que este fue un censo de todos los estudiantes en escuelas adventistas del séptimo día, pudimos obtener porcentajes exactos de todos los estudiantes. Cada estudio analizó los mismos conceptos, con solo algunas actualizaciones a medida que transcurrían los años. Además, se añadieron preguntas sobre cultura y adecuadas a la edad, con el fin de actualizar la encuesta y mantener la confiabilidad significativa. Con el paso de los años perfeccionamos nuestras escalas, y el conjunto de datos ofrece una mirada sobre las tendencias de los jóvenes adventistas del séptimo día en los Estados Unidos y Canadá durante un lapso de veinte años.

La relación con la Iglesia

Alcanzar un conocimiento específico de los jóvenes en el último tramo de la educación de nivel secundario también revela necesidades significativas. Hemos llegado a las siguientes conclusiones, en cuanto a mantener a los jóvenes en la iglesia.

Creemos que lo que contribuye a dicha situación se resume en estos puntos:

Aprender a amarlos. Los jóvenes se involucrarán en la iglesia local.

Contar con voluntarios adultos cuya propia experiencia con Jesús sea vívida y motivadora. La vida de los jóvenes transcurre entre la acción y las decisiones. Las personas que tienden a nutrir esta fe incipiente son íntegros, activos y están comprometidos.

Crear entornos en los que los jóvenes puedan vivir la experiencia de una iglesia como lugar para un encuentro afectuoso con Dios y el prójimo. El entorno es fundamental.

Aprender a ser coherentes. Las investigaciones constantemente respaldan el hecho de que la coherencia es la mejor manera de fomentar el compromiso y la lealtad.

Comprender que los jóvenes tienen algo vital para ofrecer a la iglesia local. Organizar sus talentos naturales de manera que puedan ser de beneficio en la iglesia; darles responsabilidades; proporcionarles consejeros para ayudarlos con esas responsabilidades.

Enseñar a los líderes adultos jóvenes a ser discipuladores, en vez de maestros. Pensar en el rol del consejero. Preguntarse: “¿Estoy preparando a mis alumnos para ser oidores de la Palabra o hacedores de ella?”

Preparar a los jóvenes asignándoles responsabilidades. Prepararlos de esta manera es asegurar su participación y su compromiso en las iglesias locales.

Tener presente que, para los jóvenes, la amistad es evangelismo.

Nuestra doctrina de la abundante gracia de Dios a través de la fe demuestra una clara necesidad de que esta se convierta, tanto como sea posible, en el eje central de la misión y el mensaje de nuestro Señor Jesús. Esta razón cristocéntrica es prioritaria por sobre cualquier otra creencia o práctica. Cuando los jóvenes toman conciencia del don de la gracia divina, su vida cambia; y cambia toda la vida y las prácticas de su congregación.

La delicada tarea de cuidar nuestra mejor inversión al futuro: los jóvenes.

Lealtad y madurez

Nuestra investigación revela que el hecho de tener hogares, iglesias y escuelas de calidad aumenta tanto la posibilidad de crecer en la fe como de ser leales al mensaje y a la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Nuestros estudios indican que cuanto más tiempo se está vinculado con la educación adventista la fe se vuelve más fiel y madura. Esto significa que cuando las iglesias y las escuelas adventistas locales se unen para brindar los mejores entornos, mensajes, acciones, programas, actividades e integración posibles, existen mayores posibilidades de que los jóvenes pasen de comprender la fe de otros a practicar su propia fe. Este paso hacia una fe personal requiere la colaboración de los tres entornos: hogar, escuela e iglesia.

Nuestros datos revelan que cuando estos tres contextos trabajan juntos crece la fe, aumenta la madurez de las creencias y se incrementa la lealtad a la iglesia. RA

9 MANERAS DE COMUNICAR LA FE

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