Esta semilla es un alimento virtuoso porque tiene una importante cantidad de proteínas y un alto valor biológico, lo que significa que contiene todos los aminoácidos esenciales. Algunos de ellos son: la lisina, que favorece el correcto desarrollo cerebral; la arginina y la histidina, esenciales para el crecimiento durante la infancia. Además, es una alta fuente de metionina y cistina.

Otra característica de la quinua es que es baja en grasas, pero posee ácidos grasos, como el linoleico, indispensable de los ácidos Omega 6 e importante para el correcto funcionamiento y la estabilidad de las membranas de las células de nuestro organismo, el desarrollo del sistema nervioso y hormonal, y la regulación de los procesos de coagulación. Es un alimento libre de gluten, y de fácil digestión; no aumenta los niveles de azúcar en sangre después de su consumo; es rica en minerales tales como calcio, hierro, magnesio, fósforo y cromo; buena fuente de vitaminas del complejo B y, por supuesto, de fibras.

Ingredientes:

  • 2 tazas de quinua lavada y cocinada.
  • 1 taza de pimiento verde.
  • 2 tazas de lechuga lavada.
  • 2 tazas de tomate.
  • 1 taza de aceitunas sevillanas (pueden ser la de tu preferencia).
  • 1/2 taza de brotes (alfalfa, rábano, berro).

Preparación:

Remojar la quinua 1 hora mínimo, lavar (hasta que el agua salga transparente), y escurrir y cocinar por 15 minutos. Una vez fría, reservar.

En un bol ponemos la lechuga picada en chifonade (es un corte que es similar a la juliana pero a las hojas). Añadir el pimiento verde picado en brunoisse (cortes en cuadritos de 0,5 de grosor), la quinua, los tomates picados en concasse (cuadritos pequeños sin cascara y sin pepa) y las aceitunas picadas. Mezclar todo y añadir los brotes al final, y condimentar con una limoneta (1 parte de aceite, 1 parte de limón exprimido y sal). Aliñar y servir.

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