Cómo vivir el sábado en el siglo XXI

“Ser o no ser, esa es la cuestión”, declara Hamlet en una de las tragedias más representativas y famosas de Shakespeare. Los adventistas, a menudo, transforman la cita icónica del dramaturgo inglés en “hacer o no hacer, esa es la cuestión” al reflexionar sobre cómo santificar el día de reposo en un mundo en el que difícilmente se reconoce la santidad, y donde el tiempo es esencial.

¿Deberíamos comprar un boleto de ómnibus o de tren en sábado? ¿Está bien cortarse las uñas en sábado? ¿Qué hay de cocinar para un invitado especial? ¿Podemos ir a la playa o a un partido de fútbol en sábado? ¿Qué hacer con aquellos que extienden un cheque en sábado (incluyendo los destinados al diezmo)?

Por miles de años, rabinos, pastores, padres, niños y muchos otros reflexionaron sobre preguntas similares a estas. ¿Qué implica realmente santificar el día de reposo? ¿Qué significa “acuérdate del día de reposo” en las Escrituras? ¿Cómo afecta el reposo sabático a las personas ocupadas las 24 horas de cada día del año?

A fin de encontrar respuestas a este tipo de preguntas, es útil, aunque sea por un momento, detenernos inmediatamente y cambiar el rumbo. En vez de elaborar argumentos a favor o en contra de comprar un pasaje en sábado, podemos hacer una pausa y tomarnos el tiempo suficiente como para ver la opinión de las Escrituras sobre el día de reposo. Después de todo, allí es donde nos encontramos con el día de reposo por primera vez: el período de descanso de 24 horas semanales creado para ayudarnos a recuperar energías, reenfocarnos y renovarnos. A medida que empezamos a desentrañar el sábado bíblico, consideremos cinco razones claves para recordarlo y santificarlo. Una serie de preguntas al final de cada sección ofrecerá oportunidades para pensar acerca de estos problemas en el ámbito personal o como parte de una comunidad, de manera que podamos descubrir el principio subyacente del sábado bíblico para nuestra vida.1

1. En el principio…

Esta es una forma inequívoca de comenzar una historia. Desde el comienzo mismo, la Escritura nos recuerda que el tiempo es parte de la mezcla de la creación de Dios. Él habla en términos de tiempo, y la Creación ocurre a tiempo. La tarde y la mañana hacen el día uno, día dos, día tres, y así sucesivamente hasta que llegamos al día seis (Gén. 1:5, 8, 13, 19, 23, 31). Dios está entusiasmado con su obra, y el narrador bíblico nos dice que, después de la creación del ser humano en el día seis, él miró, y vio que todo lo que había hecho “era bueno en gran manera” (vers. 31).

Sin embargo, Dios aún no ha terminado. Aunque está emocionado con lo que tiene ante sus ojos, hay un día más que debe completar. El séptimo día de la Creación es único –en cuanto a las formas verbales utilizadas y su centro de atención. Dios termina su obra, descansa, y en su descanso él bendice y santifica (Gén. 2:2, 3). Este es el clímax de la Creación y una invitación a descansar junto al Creador.

El descanso de Dios comunica que la obra estaba completa, que su Creación, y todo lo que necesitamos, está completa y es perfecta. La plenitud es una característica distintiva de la Creación de Dios antes del pecado. Esta plenitud abarcaba las relaciones, incluyendo la de Adán y Eva, la relación entre el hombre y el resto de la Creación, como así también su relación con el Creador. El descanso sabático de Dios es también una expresión de su amor apasionado: él quería pasar tiempo con sus criaturas. En el Edén, Dios dedica cada séptimo día a compartirlo exclusivamente con el ser humano.

Ahora, demos un salto al Sinaí. El mandamiento del día de reposo en Éxodo 20:8 al 11 es el mandamiento más extenso, que emplea una estructura sintáctica distintiva. También, a través de la invitación inicial a “recordar”, se hace eco de Génesis 1 y 2, y de la santidad que proviene de la comunión con el Creador. La presencia de Dios santifica el día de reposo. La Creación nos recuerda su obra santificadora y nuestro anhelo de una comunión sin límites. Esto se aplica a todas las culturas y a todas las épocas. En definitiva, es esta actividad creadora la que conforma la razón para recordar el día de reposo y santificarlo (Éxo. 20:11), y abarca a todos, incluyendo a la familia, el ganado y hasta al extranjero.

Preguntas para dialogar:

¿Qué otros elementos unen el día de reposo y la Creación? ¿Qué nos revelan de Dios?

¿Cómo repercute en nuestra experiencia sabática la conexión entre el día de reposo, la Creación y la santidad?

2. ¡Al fin libres!

El día de reposo no está estrechamente relacionado únicamente con la Creación; el Dador de la Ley en persona nos ayuda a comprender un aspecto más amplio en Deuteronomio 5:12 al 15. Allí encontramos a Moisés exhortando a Israel en la llanura de Moab después de cuarenta años de deambular por el desierto (Deut. 1:1-5). Su relato de la historia de Israel es una herramienta de enseñanza que ayuda a las nuevas generaciones a recordar y entender. Curiosamente, en Deuteronomio 5:15, la razón para guardar el día de reposo no está centrada en la Creación sino en la liberación divina de Israel de la tierra de Egipto.

La redención es una parte esencial del paquete sabático en la Escritura. De hecho, Deuteronomio 5:15 representa una contextualización consciente para las nuevas generaciones, haciendo lo implícito explícito.2

La creación de Dios no dividió al mundo en amo y esclavo, sino que ofreció igualdad. Toda la Creación era igualmente dependiente del Creador y recibía la vida del divino Hacedor. Tanto el hombre como la mujer fueron creados a imagen de Dios (Gén. 1:27); y luego de la Caída, tanto el hombre como la mujer, junto con el resto de la Creación, necesitaron la redención.

El día de reposo es el gran igualador, cuando todo nos sentamos en torno a la mesa de la gracia de Dios y disfrutamos de la comunión de los redimidos. Las diferencias de género y étnicas se vuelven irrelevantes porque Dios nos sacó de “Egipto”, y lo hizo “con mano fuerte y brazo extendido” (Deut. 5:15). La nueva generación de Israel recuerda Egipto, la esclavitud y las obras poderosas de Dios. Al entrar en la Tierra Prometida, se convierte en la “nueva creación” de Dios.

Imagínate qué ocurriría si cada día de reposo pudiéramos recordar que hemos sido librados de nuestros egiptos y babilonias llenos de adicciones, odio, egocentrismo y autosuficiencia. “Comprado con sangre por Cristo” sería mucho más que un himno conocido. El día de reposo nos libera de nuestros torpes intentos por justificarnos y santificarnos por nosotros mismos. ¿Somos capaces de escuchar la Escritura susurrando en nuestros oídos la buena noticia de que realmente podemos descansar en él?

Preguntas para dialogar:

¿Qué significa para las personas del siglo XXI la idea de Dios liberando a Israel “con mano fuerte y brazo extendido”?

¿Cómo repercute en nuestra experiencia sabática la conexión entre el día de reposo y la liberación divina de Israel de la tierra de Egipto?

RA - Enero 2017

3. El extranjero

La Creación y la Liberación son dos principios fundadores de una teología bíblica del día de reposo. Pero ¿qué sucede en relación con el extranjero? Éxodo 23:12 puede aportar una respuesta útil. Los eruditos han llamado “el libro del Pacto” al contexto más amplio de este pasaje, pues detalla una serie de leyes sobre las relaciones humanas. Estas leyes tratan sobre el altar, los esclavos, la violencia entre las personas, la propiedad, la restitución, la igualdad ante la ley, los años sabáticos y las fiestas anuales (Éxo. 20:19-23:33). Éxodo 23:12 habla específicamente del día de reposo e incluye una referencia importante sobre “el extranjero”. En una sección que trata sobre cuestiones importantes relacionadas con el pueblo de Dios, ¿por qué Dios hace otra referencia al día de reposo que menciona específicamente al “extranjero”?

La repercusión del día de reposo que se describe en Éxodo 23:12 nos puede dar una pista. Las personas y los animales debían descansar para poder tomar “refrigerio”. El verbo hebreo utilizado aquí describe el refrigerio derivado de recuperar las fuerzas mediante el descanso. De hecho, el sustantivo que usa la misma raíz significa “vida”, o “ser vivo”, y ya apareció en Éxodo 23:9. Todos necesitamos recuperar nuestras fuerzas y volver a ser “seres vivos”.

Sin lugar a duda, el descanso sabático es parte de la terapia de Dios para los adictos al trabajo, estresados, agotados y preocupados. Sin embargo, Éxodo 23:12 no se centra realmente en ellos. El texto dirige la atención a los animales, al “hijo de tu sierva” y al “extranjero”. Éxodo 23:12 nos dice que Dios se preocupa por los oprimidos, los marginales y los extranjeros. En una época en que hay refugiados y “extranjeros” en muchas regiones del mundo, hacemos bien en recordar el cuidado que Dios tiene por ellos y su estrecha relación con el día de reposo.

Preguntas para dialogar:

¿De qué modo el día de reposo puede ser una bendición para aquellos que aún no conocen al Señor del día de reposo?

¿Qué nos sugiere la preocupación de Dios por el extranjero en cuanto a nuestra observancia del día de reposo?

«Cada nuevo día de reposo se convierte en una señal de su presencia, gracia y futuro».

4. ¡Manos a la obra!

Los autores bíblicos destacan el vínculo cercano entre el día de reposo y el compromiso de servir a otros. Sin embargo, este elemento en particular de la teología del sábado es a menudo olvidado o hasta ignorado. De hecho, este no es un problema nuevo. Los profetas israelitas escribieron acerca de la incoherencia de guardar el día de reposo y a su vez tener actitudes abusivas para con los pobres y los afligidos (Amós 8:5, 6). De alguna manera, Israel se había olvidado de que la justicia de Dios está íntimamente relacionada con su Creación y su Redención, que lo incluye todo.

Isaías 58 destaca otro elemento importante del día de reposo en las Escrituras. El capítulo contrasta el culto falso con el verdadero. El profeta, haciéndose eco de la voz de Dios, se pregunta acerca de la incoherencia de buscar a Dios y acercarse a él, pero, al mismo tiempo, ignorar la justicia y oprimir a los marginados por la sociedad (Isa. 58:2, 3). El ayuno y la oración no son buenos reemplazantes del servicio humilde y la entrega desinteresada. La adoración en sábado, al parecer, no puede ser una búsqueda de felicidad centrada en uno mismo, sino en los sueños y la voluntad de Dios para este mundo.

La búsqueda de nuestro “placer” (vers. 13, en la versión Biblia de las Américas; o nuestros “propios intereses”, según la versión Biblia Nueva Traducción Viviente) es el equivalente a “profanar el sábado” (NVI). Los planes humanos no son parte del ideal de Dios para el día de reposo. En cambio, se nos invita a estar pendientes de aquellos que luchan, que están cautivos, que pasan hambre y caminan desnudos en la oscuridad; aquellos cuyos nombres nadie parece recordar. De hecho, si somos honestos y le damos un buen vistazo al espejo, nos daremos cuenta de que en realidad esos somos nosotros. Apocalipsis 3:17 nos dice que pensamos que tenemos todo bajo control pero que en realidad somos pecadores, miserables, pobres, ciegos y desnudos. Pensamos que nos va bien, pero no podemos ver nuestra verdadera condición. Estamos desnutridos por agotar nuestros propios esfuerzos y no alimentarnos de la gracia.

¿Qué ocurre cuando reconocemos la invitación implícita del día de reposo para servir a otros? Isaías 58 menciona dos veces la idea de “deleite” (vers. 13, 14, NVI). El término hebreo no es usado a menudo en el Antiguo Testamento. Los textos poéticos usualmente vinculan el deleite en el Señor con las bendiciones divinas y las “peticiones de tu corazón” (Sal. 37:4). Isaías 58:13 contrapone el placer humano con el deleite centrado en Dios. En vez de seguir los susurrantes cantos de sirenas de la sociedad del “yo”, Dios nos invita a experimentar la delicia de descubrir su gracia sustentadora y creadora mientras servimos a los oprimidos de la sociedad.

Preguntas para dialogar:

Desde la caída, somos egocéntricos por naturaleza. ¿De qué manera el servicio al prójimo puede revitalizar nuestra experiencia sabática?

Analiza el concepto del día de reposo y el servicio en la vida y el ministerio de Jesús. ¿Qué pueden aprender de estos conceptos los adventistas del siglo XXI?

5. No me olvides

En la era de los smartphones y GPS, tenemos la tendencia a prestar menos atención a las señales y los mapas. Sin embargo, las señales aún son importantes (y no solamente cuando el satélite está fuera de servicio o no tenemos cobertura). Las señales identifican ubicaciones; destacan eventos importantes; señalan algo más allá de sí mismas.

Éxodo 31:12 al 17 termina con el séptimo mensaje divino sobre las instrucciones para la construcción del Santuario. Su excepcional contribución a la teología bíblica del día de reposo puede observarse desde el comienzo: “En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico” (Éxo. 31:13). La observancia del sábado no es una opción de actividad recreativa sino un mandamiento divino que representa una señal entre Dios y su pueblo para que las personas entiendan la verdadera santificación. Los eruditos hace tiempo han admitido la estrecha relación entre el día de reposo y el Santuario. Ambos hacen hincapié en la comunión divino-humana y la comunidad, en tiempo y espacio (compáralo con Éxo. 25:8). Ambos fueron dados por Dios y poseen características divinas.

Pero hay otra dimensión de la señal del día de reposo en Éxodo 31:12 al 17. El sábado es una señal de pacto perpetuo (o eterno) (vers. 16, 17) que está enraizada en la Creación. Las Escrituras mencionan tres señales de pactos en el Antiguo Testamento: el arco iris (Gén. 9:12, 13, 17); la circuncisión (Gén. 17:11); y el día de reposo (Éxo. 31: 13, 17; Eze. 20:12, 20). De estos tres, el día de reposo es el menos tangible e implica una respuesta humana coherente. La señal del día de reposo nos ayuda a “saber” (Éxo. 31:13) que Dios es creador, redentor y santificador. Es como una bandera izada cada siete días, y funciona como una nemotecnia, porque tendemos a olvidarlo.

Los adventistas siempre hemos aceptado que el mensaje del primer ángel de Apocalipsis 14:6 y 7 apunta al sábado. El lenguaje del texto es claramente el lenguaje del cuarto Mandamiento (Éxo. 20:11). En cierto sentido, el día de reposo se convierte en el subtexto de la historia de Dios en contraposición a la historia del dragón en Apocalipsis. El amoroso Creador es comparado con el resentido acusador, que quiere sembrar dudas sobre el carácter de Dios. En el mensaje del primer ángel, el día de reposo, escribe Sigve Tonstad, “transmite el mensaje de la participación, constante y fiel, de Dios en la realidad humana”.3 Dios siempre está cerca, y cada nuevo sábado se convierte en una señal de su presencia, gracia y futuro.

Preguntas para dialogar:

Una señal bien hecha da buenas indicaciones. ¿Por qué Dios eligió el sábado como una señal de su pacto y santificación? El día de reposo ¿es una buena señal?

¿Cómo nos ayuda en nuestros esfuerzos por guardar el sábado el concepto del día de reposo como una señal?

Conclusión

Nuestro estudio de las dimensiones claves del día de reposo bíblico está casi completo. La Creación y la Redención son parte del fundamento mismo; la misión, el servicio y el testimonio público son matices adicionales que reflejan el carácter perfecto del Dador de la Ley.

Sin embargo, nuestra búsqueda aún no ha terminado. A menudo, cuando consideramos la forma correcta de guardar el día de reposo, nos extraviamos en las complejidades de lo que se debe y no se debe hacer, y pasamos por alto los principios fundamentales del día de reposo que nos desafían a “descansar en él” totalmente. En vez de vivir los principios del día de reposo durante cada día de la semana, generalmente nos especializamos en hacer un catálogo de conductas adecuadas para el sábado. ¿Puedes imaginarte qué pasaría si estos principios realmente tocaran nuestra vida, y no únicamente nuestra forma de guardar el día de reposo?

Hebreos 4:1 al 6 nos habla de otro descanso. Es el descanso de nuestra propia justificación; descanso de nuestros pobres esfuerzos por lograr la santidad; y descanso de nuestro egocentrismo. A medida que comencemos a ver con más claridad al Señor del día de reposo (Mar. 2:28), también seremos atraídos a aquel que vino a salvar a los perdidos, a los cansados y a los quebrantados.

Creo que él vino especialmente por mí.RA


Referencias
1 Al escribir este artículo, me ha resultado muy útil la investigación de Mathilde Frey, “The Sabbath in the Pentateuch: An Exegetical and Theological Study” [El día de reposo en el Pentateuco: un estudio exegético y teológico] (Ph.D. diss., Seventh-day Adventist Theological Seminary, Andrews University, 2011), y Sigve K. Tonstad, The Lost Meaning of the Seventh Day (Berrien Springs, Mich.: Andrews University Press, 2009).
2 Consulta Gerald A. Klingbeil, “The Sabbath Law in the Decalogue(s): Creation and Liberation as a Paradigm for Community” [La ley del día de reposo en el Decálogo: La Creación y la Liberación como un paradigma para la comunidad] Revue Biblique 117, Nº 4 (2010), pp. 491-509, esp. 506.
3 Tonstad, p. 479.