No recuerdo quién fue el predicador, así como tampoco recuerdo el tema del sermón. Sí recuerdo claramente una de la ilustraciones que se usaron: la vida del soldado adventista Desmond Doss. Transitaba mi adolescencia por ese entonces, y la idea de un auténtico “héroe adventista” me sonaba mucho más dulce que ahora.

Al comenzar a caminar mi cuarta década, descubrí que no existen los héroes al estilo Hollywood, pero sí personas de carne y hueso que, a pesar de sus equivocaciones y debilidades, son capaces de dejar un legado gracias a su ejemplo de vida.

En este sentido, el hecho de que uno de los actores y productores de Hollywood más famosos esté lanzando mundialmente una película que aborda la historia de Desmond Doss, haciendo conocida su vida y su fe a todo el mundo, me da pie para resaltar algunos detalles de su persona que me parecen dignos de imitar en la actualidad.

1. Se atrevió a vivir su fe en medio de la presión de sus pares. Les recomiendo que lean la biografía de Doss que publicó la ACES. Allí se narra cómo fue reducido al ridículo, golpeado, maltratado y despreciado por sus compañeros, debido a que se atrevió a permanecer fiel a sus convicciones religiosas. Su relación con Dios estaba más allá de la presión social y de la aceptación de sus compañeros.

2. No beligerancia. Si bien muchos han olvidado nuestros orígenes, la Iglesia Adventista tiene una larga trayectoria de rechazo a las guerras y los combates armados. En el caso de Doss, se negó a portar cualquier arma, aduciendo que eso implicaría el riesgo de acabar con una vida, algo expresamente prohibido en los Diez Mandamientos. En medio de un mundo en llamas y de una sociedad que hace culto a la violencia, deberíamos recordar este principio bíblico que Doss se atrevió a mantener contra viento y marea.

3. Objeción de conciencia y libertad religiosa. Doss tenía en claro que, como cristianos, estamos obligados a responder ante el Estado (dar a César lo que es del César). Esta responsabilidad, sin embargo, tiene un límite claro: los requerimientos de Dios están por sobre los de los hombres y, cuando entran en colisión, tenemos el derecho a permanecer leales a nuestra conciencia. Esto se llama libertad religiosa, que es la más básica de todas las libertades y que es base de ellas. La figura de objetor de conciencia surge a partir de esta libertad: podemos rechazar realizar un deber cívico cuando eso implica traicionar nuestra conciencia.

4. Valentía para salvar vidas. Sin embargo, Doss demostró que su resistencia a portar armas no provenía de un espíritu cobarde o facilista, sino de su apego a la Palabra de Dios, que nos insta a salvar vidas antes que quitarlas. Recibió innumerables distinciones por arriesgar su vida para salvar la de los demás. Incluso más, el acto que le valió la Medalla de Honor del Congreso de los Estados Unidos fue realizado durante las horas del sábado, siguiendo así el ejemplo de Cristo de dedicar esas horas sagradas a aliviar el sufrimiento y salvar vidas.

«…Ojalá que nuestro ejemplo de vida pueda reflejar el carácter del Héroe de los héroes, Jesús, para así inspirar el camino de los demás hacia el reino de los cielos”.

En muchas ocasiones, nuestra filiación religiosa se convierte más en una excusa para no ayudar a los demás, cuando en realidad debería ser el imperativo moral que nos impulse a abandonar nuestra posición de comodidad para salvar a otros.   

El 4 de noviembre, la película sobre Desmond Doss se estrenó mundialmente, aun cuando en los países hispanos de Sudamérica tardará un par de meses en llegar. Será una oportunidad ideal para mostrarle al mundo quién es el Dios de Doss y cuáles son  los principios bíblicos que sostuvieron su conducta. Por sobre todas las cosas, ojalá que nuestro ejemplo de vida pueda reflejar el carácter del Héroe de los héroes, Cristo Jesús, para así iluminar e inspirar el camino de los demás hacia el Reino de los cielos. RA

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