Exaltación del mal

Con la participación de las personas más poderosas de Europa, la ceremonia de inauguración del túnel Gottarhard Base [Base de San Gotardo], en Suiza, fue un ritual satánico extrañamente perturbador y sombrío. Con más de 57 km y con un costo de 11.000 millones de euros, el túnel Gotthard Base es el proyecto de túnel más largo y más caro de la historia. Atravesando de lleno los Alpes suizos, el túnel tardó 17 años en ser construido y se dice que es un símbolo de la unificación europea en un contexto de creciente nacionalismo y cierre de las fronteras.

Para comenzar la inauguración del túnel, se elaboró una ceremonia presentada frente a dignatarios europeos, como la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés François Hollande y el primer ministro italiano Matteo Renzi. Si bien la mayoría esperaba una ceremonia animada, los invitados fueron recibidos, en lugar de eso, con un show perturbador orquestado por el director alemán Volker Hesse, en el que un hombre-cabra presidió un ritual extraño. Hay quienes vieron en esta escenificación una dramatización basada en rituales de sociedades secretas, con una filosofía simbólica ocultista.

El mal es tan descarado en este planeta que el diablo puede ser adorado abiertamente ante los líderes políticos sin que le cause espanto a nadie.

La puesta en escena

La ceremonia gira en torno a un hombre-cabra (para muchos, Baphomet, una divinidad babilónica identificada con el satanismo), con escenas inspiradas en cuentos populares locales, como la leyenda del puente del diablo, que pasa por Gotthard Pass. La leyenda de ese puente en particular dice que el río Reuss era tan difícil de atravesar que un pastor suizo quería que el diablo hiciera el puente. El diablo apareció, pero exigió que el alma del primero en atravesarlo fuera de él. El alpinista estuvo de acuerdo, pero llevó una cabra frente a él, engañando a su adversario. Irritado por esa farsa, el diablo fue a buscar una roca con la intención de romper el puente, pero una anciana dibujó una cruz sobre la roca, para que el diablo no pudiera levantarla. La roca todavía está allí y, en 1977, se gastaron 300 mil francos suizos para mover esa roca de 220 toneladas por 127 metros, con el objetivo de abrir espacio para el nuevo túnel ferroviario de Gotthard.

La ceremonia de apertura del túnel Gotthard Base transformó una gran hazaña de la ingeniería en una ceremonia religiosa dedicada a Baphomet, mientras que ridiculizaba a los trabajadores que sacrificaron la vida y a las masas que viajarán a través del túnel. Al final de la ceremonia, las personas más poderosas de Europa se levantaron y aplaudieron pie esa puesta en escena dedicada a Baphomet.

Esto evidenció que el ocultismo se oculta cada vez menos. Se acabó la diversión de los cazadores de imágenes subliminales. Los ocultistas y satanistas ya no precisan valerse de esas y de otras artimañas. El mal es tan descarado en este planeta que el diablo puede ser adorado abiertamente ante los líderes políticos sin que le cause espanto a nadie. La ceremonia tuvo de todo: erotismo, exaltación de Baphomet, el ojo que todo lo ve, la escenificación de sacrificios, etc. Antiguamente, para una inauguración, alcanzaba con una oración de gratitud a Dios por la capacidad concedida a los humanos o, al menos, romper una botella de champaña. Los tiempos cambiaron, pero para peor. RA

Michelson Borges: Es editor de libros en la Casa Publicadora Brasileña y autor del conocido blog www.criacionismo.com.br