Cómo hacer para reducir la osteoporosis

En este mes, hablaremos del esqueleto humano, que se compone de huesos. Este es un órgano vivo, que permanentemente sufre procesos de remodelación. Hay células llamadas osteoclastos, cuya función es “desarmar”, o “demoler”, el hueso; y otras, los osteoblastos, que forman o construyen nuevo hueso. Todo este proceso tiene la función de lograr la renovación del tejido óseo.

Se calcula que el 10% de nuestro esqueleto se renueva cada año. Sobre la base de este dato, podemos calcular que cada diez años nuestros huesos se han renovado en su totalidad. Esto no significa que las fracturas que tuvimos hace años no estarán más; este recambio es en el nivel celular, y las alteraciones que se produjeron en la estructura del hueso quedan como cicatriz.

Ahora bien, cuando hay un desequilibrio por aumento de células que “desarman” y pocas células constructoras, el hueso pierde su firmeza y aparece lo que llamamos osteoporosis. Esto, sin duda, favorece la posibilidad de ocurrencia de fracturas. Este desequilibrio tiene relación con la edad, el sexo, los cambios hormonales de la menopausia –y la edad en que esta se produjo, ya que a más temprana edad mayor es la posibilidad de padecer osteoporosis–, la herencia, el peso (las personas más delgadas tienden a tener los huesos más débiles), y algunos medicamentos como corticoides y tratamientos antiácidos para el estómago, usados en forma prolongada.

En la adolescencia, se deposita en los huesos aproximadamente un tercio del calcio que necesita el adulto para toda su vida, fortaleciéndose la solidez del hueso durante las primeras tres décadas de vida. La actividad física y la cantidad de calcio que haya en el organismo durante esos años serán responsables, en gran medida, de asegurar la calidad de nuestros huesos.

La dieta con verduras, hortalizas y frutas también es protectora. El potasio, elemento presente en este tipo de alimentos, disminuye la pérdida de calcio por vía renal”.

El ejercicio físico no solamente colabora durante los primeros treinta años, sino además es uno de los principales responsables de protección ósea durante toda la vida. De esta manera, el simple hecho de caminar en forma periódica reduce considerablemente la posibilidad de padecer fractura de cadera. El hueso se hace más fuerte, al tener más exigencia. Caminar no ayuda a fortalecer todos los huesos del cuerpo, solamente los que están afectados por ese ejercicio: los huesos de los miembros inferiores. A fin de poder fortalecer los huesos de la columna vertebral o de los miembros superiores, debemos realizar ejercicios en los que se comprometan los músculos y los huesos de esas regiones; por ejemplo, levantar pesas livianas, realizar trabajos de jardinería con la pala y demás.

Elena de White hace mucho hincapié en la importancia de salir a caminar, pero también menciona la utilidad de trabajar la tierra como un ejercicio. Al realizar ejercicio, se disminuye en gran porcentaje la posibilidad de caídas, que finalmente son causantes de fracturas. Un músculo activo, ágil, puede protegernos mucho más frente a un mal movimiento, y evitar que perdamos el equilibrio. Por ejemplo, hay personas ancianas que caminan solo lo necesario, por miedo a la fractura de cadera, desconociendo que de esa manera aumentan en demasía la posibilidad de caerse. Todos, a cualquier edad, debemos realizar actividad física periódicamente.

Con respecto a la cantidad de calcio que debemos ingerir, sabemos que con los lácteos incluimos este elemento tan necesario para evitar la osteoporosis. Pero, son varias las maneras en que se incrementa el calcio; no solamente lo obtenemos por vía de los lácteos. En estudios realizados en los Estados Unidos y Canadá, en miembros de la Iglesia Adventista, se observó que aquellos que habían reemplazado los lácteos por leche de soja presentaban densitometrías (estudio utilizado para verificar la densidad, o solidez, del hueso) similares a los que tomaban leche vacuna.

La dieta con verduras, hortalizas y frutas también es protectora. El potasio, elemento presente en este tipo de alimentos, disminuye la pérdida de calcio por vía renal. Algunos estudios mencionan que las frutas son más efectivas que las verduras para evitar la osteoporosis. Es interesante que el sodio, presente en la sal y en muchos conservantes y edulcorantes, sea opuesto al potasio, lo que aumenta la pérdida de calcio. Encontramos, así, que los alimentos industrializados, procesados, en su mayoría son ricos en sodio, lo que puede alterar nuestra salud. En cambio, los que Dios nos brinda directamente del reino vegetal son ideales para proteger nuestro cuerpo.

Las verduras de hoja contienen vitamina K, que cumple la función de aumentar el depósito de calcio en los huesos. Esto significa que, aunque haya abundante calcio en el organismo, si no se encuentra en el hueso no podrá prevenir la osteoporosis.

En resumen, es importante que en nuestra dieta haya alimentos ricos en calcio, pero también debemos asegurarnos de que ese calcio no se pierda por la orina y que sea depositado en el hueso.

La vitamina D colabora también para evitar las fracturas. No cumple la función específica de reducir la osteoporosis, sino de fortalecer la masa muscular, disminuyendo las caídas. Un porcentaje de la vitamina D proviene de una dieta variada, pero la mayor cantidad se produce frente a la exposición de la piel a los rayos ultravioletas del sol. Encontramos, así, otro elemento protector en contra de las fracturas, que es el sol, uno de los ocho remedios naturales. En las personas de mayor edad, el proceso de producción de vitamina D por medio de las radiaciones solares se encuentra disminuido, y deberían consumir un suplemento de vitamina D3.

Dice Proverbios 3:5 al 8: “Fíate del Eterno de todo tu corazón, y no te apoyes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu opinión, venera al Señor y apártate del mal; y eso traerá salud a tu cuerpo, y fortaleza a tus huesos”.

Dios, en su amor, siempre nos está ofreciendo lo mejor. Seguir los consejos de salud que nos ha brindado mediante la enseñanza de la Biblia y por Elena de White es más que beneficioso. Los ocho remedios naturales cumplen la función de prevención y de tratamiento para muchas enfermedades.

¿Podrá ser que acercarse a Dios en humildad fortalezca nuestros huesos? Estoy seguro de que sí. Seguir sus consejos y buscarlo a él en oración significan vida y salud para nosotros, y para todo aquel que pueda conocerlo. RA

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