“CUANDO EL ESTILO DE VIDA CAMBIA, SIGNIFICA QUE ALGUNA COSA EN LA TEOLOGÍA YA CAMBIÓ

Fue colportor, pero desde pequeño lo apasionaba investigar las Sagradas Escrituras. Hoy, es director del Instituto de Investigación Bíblica de la Asociación General, encargado de liderar el estudio de la Biblia a nivel mundial. En este mes: Elías Brasil de Souza.

Elías Brasil de Souza lucía tranquilo, luego de dar un seminario de capacitación en el Encuentro de Editores de la División Sudamericana, que se desarrolló en mayo pasado, en San Pablo, República del Brasil.

Este doctor en Teología por la Universidad Andrews, con especialidad en Nuevo Testamento, accedió muy amablemente a la entrevista con Revista Adventista. Así, nos dejamos caer en un par de sillones de una de las salas del hotel donde se desarrolló el mencionado evento, y mantuvimos una cálida, amena e instructiva conversación.

Revista Adventista (RA): ¿En qué consiste su trabajo como director del Instituto Bíblico de Investigación de la Asociación General?

Elías Brasil de Souza (EBS): Básicamente, es coordinar las actividades del Instituto y supervisar los trabajos, los proyectos y los servicios que prestamos a la iglesia. Y, desde luego, tenemos la función de estimular el estudio de la Biblia en el pueblo adventista, así como asesorar a la administración de la iglesia en cuestiones teológicas.

RA: ¿Cómo se siente al dirigir esta actividad?

EBS: Es una responsabilidad muy grande, y está mucho más allá de mi capacidad, y la de cualquier ser humano. No es algo que realizas porque tienes un título académico: Dios nos capacita y Dios nos coloca allí. Soy director desde octubre de 2015; anteriormente, era director asociado.

RA: ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

EBS: Aprecio mucho mi trabajo porque hago lo que más me gusta: leer, analizar, estudiar e investigar la Biblia; al mismo tiempo, viajar por el mundo, conocer a los hermanos de todos los lugares y otras culturas. En ese proceso, yo también aprendo mucho.

RA: ¿Soñó con todo esto? ¿Cómo se despertó su vocación pastoral?

EBS: Investigar la Biblia fue algo que siempre aprecié desde joven. Desde antes de estudiar Teología, ya tenía contacto con libros teológicos y materiales bíblicos. Desde muy joven, observaba a los pastores que pasaban por mi iglesia, en el Estado de Río Grande do Sul, Brasil, y quería ser como ellos. Eran pastores muy piadosos y muy consagrados. Cuando era adolescente, ya tenía cargos en la iglesia y trabajaba mucho. Pero antes de estudiar Teología fui colportor; durante tres años, fui colportor efectivo. Recién a los 25 años fui a estudiar Teología. Cuando me recibí, trabajé durante cinco años y medio como pastor de distrito. Luego, en 1995, fui llamado como profesor de Teología. Y desde entonces mi carrera se desarrolló en el área académica.

RA: Cuando era joven, ¿qué aspectos de la Teología le interesaban más?

EBS: Me acuerdo de que me gustaba mucho leer los artículos publicados en la Revista Adventista. Y comencé a apasionarme con el hebreo de la Biblia gracias a un artículo que hablaba sobre los nombres de Dios en idioma hebreo.

RA: Y ahora que es un experto en esa lengua, ¿podría mencionar al menos tres palabras importantes del hebreo del Antiguo Testamento que nos puedan servir y ayudar?

EBS: Sí, desde luego. Déjame pensar. Una de ellas puede ser berit (בְּרִית), que significa “pacto”, o “alianza”. El pacto ya aparece en la Biblia con Noé, luego con Abraham y luego con Israel, en el Sinaí. En Jeremías, se promete un nuevo pacto, que se cumple en Jesucristo. Esta es una palabra teológica muy importante en la Biblia. Es fundamental para entender el concepto de cómo se relaciona Dios con su pueblo. Dios cumple sus promesas y establece una relación con las personas.

Otra muy importante es la palabra jésed (חֶסֶד), que significa “amor”. Esta palabra aparece muchas veces en versículos muy lindos de Salmos y de Isaías, por ejemplo. Está presente casi todo el tiempo en la Biblia. Dios dice que su jésed eterno es para siempre. También se puede traducir como “misericordia“ o como “lealtad”. Por eso, no denota un amor romántico; significa que hay un compromiso, una alianza, y esto se debe a que hay una relación entre Dios y su pueblo.

Y una tercera palabra, muy bonita a mi entender, es ro‘é (רוֹעֶה), que significa “pastor”. Aparece en el Salmo 23, por ejemplo. La imagen de Dios como pastor es muy importante, porque implica que él acude en busca de su pueblo. Incluso, al final del salmo, dice: “La misericordia me seguirá todos los días”. Más que “seguir”, la palabra en hebreo implica “perseguir”. Dios me busca, se interesa. Este concepto es exclusivo de la Biblia hebrea. No encuentras en la literatura de otras naciones el concepto de un Dios que viene a buscar a su pueblo para protegerlo y salvarlo. Por su parte, en el Nuevo Testamento, cuando Jesús declara que él es el Pastor que da la vida por las ovejas, la palabra en griego es un equivalente a ro‘é.

RA: ¿Cuál es su historia favorita del Antiguo Testamento?

EBS: Me gustan muchas. Pero creo que me quedo con una pequeña parábola que Natán cuenta a David en 2 Samuel 12. Es una historia muy bonita para mí, por la estrategia pastoral de argumentación que usa Natán. David había adulterado y asesinado, y el profeta tiene una tarea asignada que no es para nada agradable: debe declarar al mismo rey que ha pecado. Pero para cumplir su misión, cuenta una historia. Es didáctico, e ilustra muy bien lo que quiere mostrar. No le reprocha su pecado directamente. La historia es simple: hay un rico que tiene muchas ovejas y un pobre que tiene solo una. Y cuando el rico recibe visitas, en vez de sacrificar una de sus ovejas, va y toma la oveja del pobre.

En Israel, el rey era responsable por la justicia en su pueblo. Y cuando David escucha esa historia, se indigna grandemente. Y expide la sentencia condenatoria para el rico. Entonces Natán le dice que él es aquel hombre. Para mí, es un modelo de cómo un pastor, o cualquier otra persona, debe tratar con quien se equivoca. Debe ser sabio, y dejar que la persona se dé cuenta sola. No sé si va a funcionar siempre, pero es mi favorita.

RA: Es como una mini historia de la redención. Es nuestra historia resumida…

EBS: Exacto.

RA: Y, hablando de redención y de errores, usted hace referencia frecuentemente a un tema que nos preocupa como iglesia: la identidad adventista.

EBS: Sin duda. En este aspecto, tenemos tres cosas fundamentales como iglesia: un mensaje, una misión y un estilo de vida. Todos esos aspectos están siendo hoy atacados por la cultura posmoderna. Y diría que una de mis mayores preocupaciones es el estilo de vida adventista. Este es un problema, y un desafío para nosotros.

Cuando renunciamos al estilo de vida es porque ya hemos dejado otras cosas relevantes. El estilo de vida significa que hemos dejado ya de lado otras cosas; es la prueba de que el interior no está bien. El estilo de vida es apenas la punta del iceberg. Cuando el estilo de vida cambia, significa que alguna cosa en la teología ya cambió. El estilo de vida es el termómetro de la teología de la iglesia.

Esto se relaciona con la hermenéutica bíblica, es decir, con la manera en que interpretamos la Palabra de Dios. Debemos dejar que la Biblia determine nuestro estilo de vida, y no manipular la Biblia a nuestro antojo. Necesitamos dejar que la Biblia establezca nuestra agenda. La Biblia debe determinar nuestras prioridades.

RA: Pero lo que impera hoy es el subjetivismo…

EBS: Tal cual. No obstante, no debería ser así. Quien determina lo que es cierto y lo que es errado, lo que es bueno y lo que es malo es la Biblia. El posmodernismo, con su pluralismo, está tratando de mostrarnos o de enseñarnos que todo está bien. Así, dependiendo de la cultura, se han infiltrado estilos de vida contrarios a la Escritura, y se desecha la alimentación saludable, el adorno personal correcto, la asistencia solo a lugares que sean buenos, y demás.

RA: ¿Cuál es la solución para esto?

EBS: Necesitamos entender que nuestro estilo de vida tiene que fluir de nuestro compromiso con Dios y es un resultado de eso. Cuando algo está errado en nuestra relación con Dios, eso se va a verificar en nuestro estilo de vida. Por eso, necesitamos retornar a la Biblia, y permitir que la Biblia nos hable. En este proceso, tenemos la promesa del Espíritu Santo: él nos ayudará a entender la Biblia y a aplicarla. Como adventistas, tenemos una gran bendición que nos ayuda a entender la Biblia, que son los escritos de Elena de White. Por eso, la clave es la comunión diaria con Dios, mediante la oración y el estudio de la Biblia.

RA: Por lo general, el pueblo adventista fue conocido como “El pueblo de la Palabra”, dignos herederos de la Reforma Protestante. ¿Hemos perdido hoy un poco de eso?

EBS: Yo creo que, en cierta forma, sí. Me acuerdo de que en mi juventud había concursos bíblicos, de preguntas y respuestas. Creo que había una “alfabetización bíblica” mayor entre los miembros de iglesia. Antes se conocía más la Escritura, las historias, los personajes… Las nuevas generaciones de adventistas están perdiendo un poco eso. Y precisamos restaurarlos y regresar a la Biblia.

RA: A su entender, ¿qué versículos o pasajes difíciles de interpretar hay en la Biblia?

EBS: Muchas veces, causa problemas el pasaje donde se relata la parábola del rico y Lázaro. Pero si analizamos profundamente la historia, vemos que Jesús cruza elementos de la cultura de la época, con la intención de demostrar que después de la muerte no hay más oportunidades.

Otro pasaje, muy debatido actualmente, es el de Daniel 11:40 al 45. Algunos hacen interpretaciones que muestran que el rey del sur es el Islam. Debemos estudiar con cuidado. La mejor interpretación es que el rey del sur representa a las fuerzas del ateísmo, y el rey del norte representa a las fuerzas religiosas. Es un pasaje difícil, y hay que usar la hermenéutica correcta. Este pasaje está en proceso de cumplimiento: no se cumplió aún.

RA: ¿No cree que, entre otras cosas que hemos perdido, hemos dejado el estudio de las profecías?

EBS: Así es. Y creo que también es el resultado de la propia cultura posmoderna, que tiene dificultades con cuestiones objetivas. El posmodernismo pone énfasis en los sentimientos, en lo subjetivo, y entonces hay conflicto. Eso acaba disminuyendo un poco el énfasis profético. Precisamos recuperar la interpretación historicista, que es la noción de que las profecías de Daniel y de Apocalipsis se cumplen a lo largo de la historia. No somos como los preteristas, que sostienen que todo pertenece al pasado y que todo ya se cumplió.

RA: Su nombre es Elías, que significa “Mi Dios es Jehová”. Y así como hoy su trabajo consiste en tratar de que todos estudiemos la Biblia y combatamos el posmodernismo, la obra de Elías fue similar, porque enfrentó al rey Acab, que era bastante “posmoderno”, en el sentido de que adoraba ídolos; pero el mayordomo de su casa era temeroso de Dios, y a sus hijos les puso nombres relacionados con Jehová.

EBS: Más que un nombre, “Elías” es una declaración de fe en el Dios verdadero, en el contexto del ataque de que está siendo objeto la verdad. Es una gran responsabilidad llevar este nombre, y tratar de imitar la lealtad absoluta de Elías hacia Dios, en medio de tantos dioses.

RA: ¿Qué mensaje final puede dejar para los lectores de esta revista?

EBS: Que no sean negligentes en relación con la lectura de la Biblia. Lean diariamente, y procuren conocer más de la Biblia con oración. Ahí está la fuente de la gracia y el poder, que solo provienen de Dios.RA