¿Qué factores determinan que un adolescente sufra sobrepeso u obesidad en el futuro? Incluso por sobre los factores genéticos y la condición social, los investigadores afirman que es clave la relación que tenga el joven con su padre y el ejemplo que este pueda darle.

Eso es lo que arrojó un estudio realizado entre 3.700 adolescentes mujeres y 2.600 adolescentes varones de entre 14 y 24 años. Esta investigación descubrió que las familias altamente funcionales (el 80% de los jóvenes afirmó pertenecer a una familia que promueve el desarrollo favorable de todos sus miembros) están asociadas con más ejercicio físico, mejores hábitos de sueño y menores incidentes de trastornos de alimentación.1

Sin embargo, la calidad de la relación entre padre e hijo varón fue el mayor factor indicador de si el joven tendría sobrepeso o sería obeso en su adultez. “Pareciera que la relación entre padre e hijo tiene una influencia mayor sobre los hijos que la que tiene la relación entre madre e hija sobre las jóvenes”, afirma Jess Haines, el líder del equipo de investigación.2

Incluso más, un estudio de más de diez años de duración demostró que, en lo que respecta al sobrepeso de los adolescentes y los jóvenes, el propio peso (o sobrepeso) del padre es el factor determinante, por sobre el peso de la madre, aun para las jóvenes y las adolescentes.3 Sí, el ejemplo del padre cuenta más que el de la madre en lo que respecta a mantener un peso saludable.

Además de la importancia de una buen relación y del poder del ejemplo en el hogar, estas investigaciones demuestran que, si bien es importante el ejemplo que podamos dar en nuestro hogar y en los ambientes en que nos movemos, ese ejemplo no tendrá el mismo impacto en todos.

No todos somos modelos para todos. En ciertos aspectos y en diferentes ámbitos, los modelos de vida van cambiando. El poder de nuestro ejemplo es mayor o menor de acuerdo con la etapa de la vida, las circunstancias y el ámbito en que nos movemos.

En este sentido, nadie negaría el papel de los maestros en la formación del carácter de sus alumnos. Si bien la formación que puedan brindar los padres es irreemplazable, los maestros ocupan un lugar preponderante en la vida de nuestros hijos, ya que pasan una buena cantidad de horas junto a ellos cada día (en ocasiones, más horas de las que les dedicamos como padres).

Es por esta razón que la Iglesia Adventista tiene instituciones educativas. El ambiente pedagógico, la influencia de un maestro o profesor cristiano, y el contenido curricular que integra fe y enseñanza son elementos clave que la educación adventista busca brindar para favorecer no solo la transmisión de conocimiento sólidamente bíblico, sino también la formación de un carácter semejante al de Cristo.

…sería arriesgar demasiado dejar que esa influencia la ejerzan maestros y profesores que no comparten nuestra cosmovisión bíblica…

Este es el motivo, entre muchos otros, por el que envío a mis hijos a una escuela adventista y recomiendo a todos que lo hagan.   ¿Y con respecto a aquellos que por diversas causas no pueden enviar a sus hijos a una escuela adventista? En el mejor de los casos, deberán esforzarse mucho más por suplir aquello que un maestro no cristiano o no adventista no puede dar. En el peor de los casos, tendrá que contrarrestar la influencia de alguien que se rige por principios contrarios a la Biblia. Y, si bien nuestras instituciones educativas no siempre alcanzan el ideal, siguen buscándolo con fervor.

En un mundo que decididamente ha perdido su norte moral, en una sociedad posmoderna donde todo vale, sería arriesgar demasiado dejar que esa influencia irreemplazable la ejerzan maestros y profesores que no comparten nuestra cosmovisión bíblica. RA


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Sobre El Autor

Marcos Blanco

Pastor y Magíster en Teología (está culminando sus estudios doctorales) desempeña su ministerio en la ACES desde 2001. Autor de "Versiones de la Biblia", es Jefe de Redacción y director de la Revista Adventista desde 2010. Está casado con Claudia y tiene dos hijos: Gabriel y Julieta.

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