SELLADOS O MARCADOS

“Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano o en la frente” (Apoc. 13:16).

Las imprentas oficiales de algunos países implementan constantemente métodos cada vez más sofisticados con la intención de prevenir las falsificaciones de sus respectivas divisas monetarias. Aun así, sus ilegales competidores parecen tardar cada vez menos en replicar casi a la perfección cada nuevo dispositivo. Tintas especiales, bandas magnéticas, marcas de agua, relieves y detalles tornasolados se suceden y acumulan en cada billete legal, en un intento desesperado de ayudar a las personas a distinguir entre lo genuino y lo espurio; no siempre con éxito.

De manera semejante, en el Apocalipsis, el mal confronta cada realidad divina, pretendiendo suplantarla con una parodia o una falsificación satánica. Así, la Deidad triuna tiene su contraparte en el trío de la Serpiente, o dragón, la bestia del mar y el falso profeta. A su vez, la muerte sacrificial y la resurrección del Cordero omnipotente (siete cuernos) y omnisciente (siete ojos) es pretendidamente imitada por la simbólica bestia marina que vuelve metafóricamente a la vida tras ser degollada. De manera semejante, el coro en honor de ella se esfuerza por opacar el cántico del Cordero. El triple mensaje demoníaco del capítulo 16 es, a su vez, una réplica al clamor de los tres ángeles del capítulo 14. La bestia tiene, también, su propia versión espuria del sellamiento del que Dios hace objeto a sus testigos fieles como un indicador de pertenencia, identidad y protección: la marca de la bestia.

Apoc_AgostoLa palabra griega traducida como “marca” aparece solo en la segunda mitad del libro, que tiene que ver especialmente con el desenlace del conflicto entre el bien y el mal en la Tierra.1 En la Biblia, la raíz de esa palabra aparece siempre ligada a la adoración de algo o de alguien, presuntamente divino.2 En los tiempos bíblicos, era costumbre que los amos hicieran, en el cuerpo de sus esclavos –a veces incluso a pedido de estos–, marcas visibles, para identificarlos como su propiedad.3 A su vez, los paganos, y a veces algunos apóstatas de entre el pueblo de Dios, mostraban su devoción a ciertas divinidades estampando o haciendo estampar el símbolo de ellas en alguna parte visible de su cuerpo (frente, oreja, cuello, muñeca o mano derecha), identificándose así como sus siervos y adoradores.4

El escenario simbólico de Apocalipsis 13 debe mucho a lo registrado por Daniel en el capítulo 3 de su libro. En ambos lugares, hay un poder humano divinizado por sí mismo que aspira a la adoración de todos. En ambos capítulos se destaca el número 6, y solo unos pocos no ceden al engañoso testimonio de los mismos sentidos (Apoc. 13:13) y a la presión de la fascinada mayoría (vers. 3, 4).5

¿Qué representa esa marca figurada y en qué se diferencia del metafórico sello de Dios que aparece en Apocalipsis 7 y 9? La adoración es en ambos casos el tema central: adoración a Dios o a Satanás, oculto tras doctrinas, ideas, instituciones y personajes que seducen y aglutinan a las masas como la Babilonia de antaño (Dan. 1:5, 8; cf. Apoc. 14:8; 17:2; 18:3). A diferencia de la marca de la bestia, el sello de Dios simbolizaría, pues, la aceptación de su señorío por parte de sus súbditos leales, identificados con su carácter y voluntad (Apoc. 12:17; 14:6, 7, 12; Éxo. 20:1-17), en respuesta a la obra del Espíritu Santo en sus vidas, quien los habilita para discernir entre lo genuino y su falsificación diabólica (Apoc. 14:5). RA


Referencias:

1 Apoc. 13:16, 17; 14:9, 11; 16:2; 19:20; 20:4.

2  Comparar con Hech. 17:29 y la versión griega (Septuaginta) de 2 Rey. 17:11.

3  Ver Éxo. 21:6; Deut. 15:17. Acerca de estas marcas como señal de dominación por parte de una potencia extranjera, véase, por ejemplo, Isa. 3:24.

4  Véase al respecto el documento intertestamentario 3 Macabeos 2:29, del siglo I a.C. De paso, la indisoluble combinación de adoración y servicio a una divinidad pagana se refleja, por ejemplo, en la palabra griega hieródoulos (ἱερόδουλος, literalmente “siervo o esclavo del templo”), que designaba a sus sacerdotes. Acerca del uso intercambiable de las palabras “sello” (sfragís/σφραγίς) y “marca” (járagma/χάραγμα, stygma/στίγμα), como designaciones de una señal corporal de pertenencia a una comunidad religiosa en el siglo I.

5 Acerca del cántico de “los moradores de la tierra” maravillados en pos de la bestia en 13:4. Respecto del libre y espontáneo consentimiento de la mayoría en recibir la marca, véase Isbon T. Beckwith, The Apocalypse of John: Studies in Introduction with a Critical and Exegetical Commentary (Grand Rapids: Baker Book House, 1967), p. 641. En este sentido, la Biblia de Jerusalén, reflejando cierto matiz reflexivo del idioma original, traduce el vers. 16 como: “Y hace que todos […] se hagan una marca en la mano derecha o en la frente”.

Deja un comentario: