EL ZARANDEO

Zarandeo. Para muchos, especialmente los nuevos en la fe, esta palabra puede no significar mucho. Por otro lado, quizá para quienes llevan más tiempo en la iglesia, podría conllevar una carga semántica, emocional y espiritual de temor e incertidumbre apocalípticos. Pero, a fin de cuentas, ¿qué es el zarandeo? ¿Cuál es su verdadero propósito? ¿Cuándo sucederá? Y ¿cuál debe ser nuestra actitud frente a este?

En su significado más simple, zarandear significa separar lo especial y más precioso de lo común, como el grano de trigo de la paja. En el sentido bíblico, se aplica al pueblo de Dios: “Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra” (Amós 9:9).

¿Por qué es necesario el zarandeo? “El Señor viene pronto. En cada iglesia debe haber un proceso de purificación y de zarandeo, porque entre nosotros hay hombres impíos que no aman la verdad ni honran a Dios” (Eventos de los últimos días, p. 177).

Siempre es triste cuando una persona abandona la iglesia, o cuando vemos movimientos disidentes que provocan divisiones, y así muchas veces las personas terminan yéndose de la iglesia. Y por cierto que debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder, con amor fraternal, a fin de ayudar a esa gente a recapacitar y volver al redil. Sin embargo, también debemos recordar que muchos dejarán las filas del Señor, mostrando su verdadero carácter. Pues el zarandeo forma parte de los acontecimientos finales predichos en la Biblia, y es necesario que ocurra.

“Se me mostró el hecho alarmante de que tan solo una pequeña porción de los que ahora profesan la verdad se dejarán santificar por ella y serán salvos”.

A veces pensamos que el zarandeo es un suceso futuro; pero la sierva del Señor indica que, en realidad, el zarandeo ya ha comenzado. En 1862, escribió: “Vi que ahora nos encontramos en el tiempo del zarandeo” (Testimonios, t. 1, p. 379). Y más tarde añadió: “Dios está zarandeando a su pueblo. Dejará una iglesia limpia y santa. No podemos leer el corazón del hombre; pero el Señor ha provisto los medios necesarios para mantener su iglesia pura. Ha surgido un grupo de gente corrompida que no puede vivir con el pueblo de Dios. Desprecian las amonestaciones, y no desean ser corregidos. Han tenido tiempo de arrepentirse de sus pecados; pero han apreciado demasiado el yo para hacerlo morir. […] Se ha abierto un medio para salvar a la iglesia; porque la ira de Dios pudo haber descendido sobre nosotros, si estos corrompidos simuladores hubieran permanecido en nuestro medio” (Testimonios, t. 1, p. 97).

Por otro lado, Elena de White también menciona que habrá un zarandeo futuro, relacionado con la imposición de la marca de la bestia: “No está lejos el tiempo cuando cada alma será probada. Se nos presionará para aceptar la marca de la bestia. […] En este tiempo, el oro será separado de la escoria en la iglesia” (Eventos de los últimos días, p. 178).

Evidentemente, existe un zarandeo continuo que ya ha comenzado; pero habrá un zarandeo de proporciones mucho mayores cuando esté finalizando el tiempo de gracia, con la promulgación de la ley dominical universal. La importancia y la magnitud del zarandeo es tal que Elena de White advirtió: “Se me mostró el hecho alarmante de que tan solo una pequeña porción de los que ahora profesan la verdad se dejará santificar por ella y serán salvos” (Testimonios, t. 1, p. 527). “Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal, y que estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como el pecador común” (Eventos de los últimos días, p. 176). “Más de una estrella que hemos admirado por su brillo se apagará entonces en las tinieblas” (Profetas y reyes, p. 140).

Aunque este panorama puede resultar desalentador, debemos recordar que “puede parecer que la iglesia está por caer, pero no caerá. Ella permanece en pie, mientras los pecadores que hay en Sion son tamizados, mientras la paja es separada del trigo precioso. Es una prueba terrible, y sin embargo tiene que ocurrir” (Mensajes selectos, t. 2, p. 436). Por otro lado, “las filas raleadas serán llenadas por aquellos a quienes Cristo representó como viniendo a la undécima hora. […] Será admitido un gran número de los que en los últimos días oirán la verdad por primera vez” (Eventos de los últimos días, p. 186). “El verdadero cristiano permanecerá firme como una roca, con más fe y esperanza que en días de prosperidad” (El conflicto de los siglos, p. 660). ¡Alabado sea el Señor por su misericordia! Y tú, ¿permanecerás de pie? RA

2 Respuestas

  1. Boli Pios

    «Dios posee una iglesia. Esta no es la Gran Catedral, tampoco es la la oficialmente establecida, ni las varias denominaciones; esta son aquellos que ama a Dios y guardan sus mandamientos.» 17MR 81

    «La caída de Babilonia no será completa sino cuando LA IGLESIA se encuentre en este estado, y la unión de LA IGLESIA con el mundo se haya consumado en TODA la cristiandad.» CS 441

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  2. jean carlos Gamez

    Muy buen artículo, Dios bendiga al hermano escritor, que mas artículos como estos sigan circulando en las redes sociales…

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