VIVIR PARA MARCAR LA DIFERENCIA

Por Melissa R. Price

Los adventistas del séptimo día tenemos en alta estima una vida simple, modesta y sin excesos.1 Ponemos en práctica nuestros valores en nuestra dieta, nuestra observancia del reposo sabático y nuestras elecciones como consumidores. En su misma esencia, cuidar de la creación se basa en estos mismos principios.

Cómo comer:

Un estilo de vida vegetariano equilibrado, al cual hemos adherido por mucho tiempo por sus beneficios para la salud, también es más considerado para con el planeta. Cambiar a una dieta vegetariana reduce el hambre en el mundo, mejora la calidad del agua y reduce la cantidad de bosques talados cada año para la expansión de la industria ganadera.

Cómo reposar:

Los adventistas del séptimo día observamos el sábado, un día en el que Dios reposó de su obra, y en el cual también ordenó reposar a sus hijos, los empleados de ellos y los animales a su cargo. Al practicar un descanso de nuestro trabajo y de nuestras compras, nos rebelamos contra una cultura de consumismo que nos presiona a hacer más, acumular más y codiciar más.2

Nuestra práctica del reposo sabático debe modificar la forma en que vivimos nuestra vida el resto de la semana, de modo que tengamos conciencia de los bosques que son talados para construir casas más grandes, los minerales extraídos para que podamos hacer malabares con tres aparatos electrónicos mientras miramos televisión, y los pesticidas, los fertilizantes y los herbicidas utilizados para que podamos agregar algunas cosas más a nuestros armarios. La observancia del sábado nos recuerda al Dios que provee a todas nuestras necesidades, para que también nosotros consideremos las necesidades de los demás.

Cómo comprar:

Con más de 7,3 mil millones de personas en el mundo, las cantidades de comida, los suministros médicos y otros productos básicos para cada ser humano son limitados. Toda elección inclinada al exceso sustrae de lo que es para las necesidades básicas de los demás. Tenemos en nuestras manos un poder enorme con nuestras tarjetas de crédito.

¿Cómo podemos usar ese poder? Descubre de dónde vienen los productos que compramos, y dónde terminan nuestros residuos. Compra productos usados o reciclados. Cuida de las cosas que tienes. Compra solamente lo que necesitas. Evita los productos y los embalajes plásticos. Utiliza menos tus vehículos; usa más tu bicicleta o camina más. Compra alimentos adecuados a la estación y que sean de producción local. Planta una huerta. Prepara tu propia comida. Convierte en abono los desperdicios orgánicos. Valora a los animales que Dios creó. Pide a tus representantes de Gobierno que voten por leyes que protejan el agua que bebemos, el aire que respiramos y los espacios naturales que conforman el segundo libro de Dios. Escoge vivir en forma simple, para que otros simplemente puedan vivir.

Dios ha provisto para cubrir nuestras necesidades. Llevemos nuestro descanso sabático al resto de la semana, guiados por los principios de sencillez, modestia y consumo limitado.

Descansa. Tenemos lo suficiente.RA


Referencias

1 Elena de White, Joyas de los testimonios (Buenos Aires, Rep. Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2013), t. 2, p. 609.

2 Barbara Brown Taylor, The Practice of Saying No [La práctica de decir “No”] (Nashville: Harper-Collins Publishers, 2012), pp. 1-26.

Fuente: Adventist Review