FERVIENTE RESOLUCIÓN

Por Pablo Ale:

No dejes de chequear la lista de asuntos en 2016.

“Al entrar en un nuevo año, hazlo con la ferviente resolución de dirigirte hacia adelante y hacia arriba. Sea tu vida más elevada y más exaltada de lo que jamás ha sido. Proponte no buscar tu propio interés y placer, sino hacer progresar la causa de tu Redentor.

“No permanezcas en una posición donde necesites ayuda, donde otros tengan que guardarte para conservarte en el camino estrecho. Puedes ser fuerte para ejercer en otros una influencia santificadora.

“Puedes hallarte donde el interés de tu alma se despierte para hacer bien a otros; para consolar a los entristecidos, fortalecer a los débiles y dar tu testimonio por Cristo siempre que se presente la oportunidad. Ten por blanco honrar a Dios en todo, siempre y por doquier. Entreteje tu religión en todo. Sé cabal en cuanto emprendas” (Elena de White, Joyas de los testimonios, t. 1, p. 237).

Año nuevo, listas nuevas. ¿Quién de los lectores no ha hecho, tal vez, una lista de resoluciones o de asuntos para considerar en un nuevo año?

La confección de listas puede tener diversos objetivos: ordenar, clasificar, priorizar, catalogar…

Los biógrafos y los historiadores han descubierto listas de célebres personajes de la historia.

Galileo Galilei, reconocido astrónomo, hizo una lista en 1609. En ella se mezclaban alimentos, deudas y lo que necesitaba para su telescopio:

-Lentejas.

-Cristal alemán pulido.

-“Pagar la deuda al señor Mannucci”.

Robert Boyle, padre de la química moderna, escribió 24 deseos que comenzaban por este: “Prolongar la vida”. A partir de ahí, su lista seguía de esta manera:

-“Curar heridas a distancia”.

-“El arte de volar”.

-“Una luz perpetua”.

Marilyn Monroe, la célebre actriz, redactó su lista en vísperas de un año nuevo:

-“Debo esforzarme y tener la disciplina necesaria para hacer lo siguiente: ir a clase sin falta”.

-“No faltar nunca a mis sesiones en el Actors Studio”.

-“Cuidar mi instrumento; en el plano personal y corporal (ejercicio)”.

Frívolas o trascendentes, históricas o anónimas, urgentes o importantes, las listas forman parte de la vida cotidiana.

Enero es un mes propicio para empezar una lista.

Es tiempo de fervientes resoluciones. Es tiempo de arremangarse y echar manos a la obra. “Resolución” es una palabra que deriva de otra latina y significa “solucionar”. De la misma familia son: “resolver”, “solvente” y “solución”. A su vez, “solución” es la acción o efecto de solver (o soltar, liberar). Una solución es la acción de disminuir la concentración de un cuerpo o sustancia, mezclándolo con un líquido.

La solución para el pecado que el Cielo nos regaló es la sangre preciosa de Jesús. Allí encontramos perdón, paz, consuelo y vida eterna.

Así, Año Nuevo es un tiempo para soltar “el peso del pecado que nos asedia” (Heb. 12:1, 2) y correr justo a Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe.

La cita de arriba nos brinda varias resoluciones maravillosas para aplicar:

-Ir hacia adelante y hacia arriba.

-No buscar el interés propio.

-Conservarse en el camino estrecho.

-Consolar a los tristes.

-Fortalecer a los débiles.

-Dar testimonio siempre.

-Tener por blanco honrar a Dios.

-Entretejer nuestra religión en todo.

Toma un papel y un lápiz. Empieza tu lista. Te dejo, voy a hacer la mía.

Sobre El Autor

Licenciado en Teología (Universidad Adventista del Plata) y en Comunicación Social (Universidad Nacional de Rosario). Ha trabajado como pastor, docente universitario y periodista. Actualmente es editor de libros, redactor de la Revista Adventista y director de Conexión 2.0, Acción Joven y Vida Feliz, en la Asociación Casa Editora Sudamericana.

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5 Respuestas

  1. nery

    Estoy encantada con los artículos, este año trabajaré en mi clase en Ministerio Personal y deseo innovar y contagiar a mis hermanos a hacer evangelismo.

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    • Pablo Ale

      Muchas gracias Nery. Nos alegramos que sean útiles y esperamos que sigas trabajando en la iglesia y contagiando a los demás. Un gran saludo.

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  2. daniel

    Me alegro por Pablo lo conozco de pequeño, creció en la iglesia de San Nicolás.

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