¿Qué características de Dios se destacan en el libro de Daniel?

Comienza un nuevo año e iniciamos una nueva serie del libro de Daniel. En este 2021 abordaremos su forma temática, en conexión con los eventos finales. En esta ocasión hablaremos de cómo es presentado Dios en este libro, sus cualidades y sus acciones. En Daniel hay básicamente dos términos para referirse a Dios: 1-Se usa 81 veces el típico sustantivo hebreo ’elohim y sus derivados. Asimismo, se hace referencia a Dios como “el Señor”, usando el sustantivo ’adonai once veces. 2-Por último, Dios es mencionado ocho veces por su nombre, YHWH, en Daniel 9.

A la luz del uso de dichos términos para referirse a Dios, es importante que comencemos con la idea de la superioridad del Dios de Daniel sobre cualquier otro dios. El libro de Daniel es bastante explícito en describir a Dios como superior a cualquier otro dios. Esto puede verse en la forma en que Dios reveló a Daniel y sus amigos cosas que otros dioses no pueden (Dan. 1:17; 2:17-24). Los sabios de Babilonia no fueron capaces de revelar lo que el rey pedía; más aún, ellos dijeron que solo los dioses son capaces de revelar tales misterios (Dan. 2:11). Esta declaración puso en evidencia la falsedad de las atribuciones que aquellos decían tener.

En ese contexto, Daniel aparece y declara que “hay un Dios en los cielos” que puede revelar lo que el rey demandaba (Dan. 2: 28). Este incidente nos muestra que los dioses babilonios son inútiles y que Daniel tiene acceso al Dios del cielo. 

Algo similar sucede en los capítulos 4 y 5. Daniel es invitado para dar la interpretación del sueño y de la inscripción de la pared, respectivamente. El contraste es evidente: acudieron los sabios del reino, pero no fueron capaces de interpretar lo requerido (Dan. 4:6, 7; 5:7, 8, 15). Sin embargo, Daniel fue capaz de hacerlo (Dan. 4:8, 19; 5:17). 

También se pueden encontrar otras cuali­dades de Dios en el libro de Daniel. Una de ellas es que, como Ser superior, él es quien realmente gobierna. Los reinos y los reyes terrenales que ocupan las posiciones más importantes en este mundo han sido puestos por Dios y en realidad es él quien reina. Daniel declara que Nabucodonosor es el rey de Babilonia porque Dios es quien le “ha dado el reino, el poder, la fuerza y la gloria” (Dan. 2:37). Luego de que Nabucodonosor recibe la interpretación de su sueño, reconoce que Dios es “Señor de reyes” (Dan. 2:47). 

También Daniel describe esta realidad cuando declara a Belsasar que “el Dios Altísimo concedió a tu padre Nabucodonosor soberanía, grandeza, gloria y majestad” (Dan. 5:18) y que por más alta posición terrenal que se tenga, Dios nos tiene en sus manos (Dan. 5:23). Además de esto, Daniel expresa que, al final de la historia, Dios será el único gobernante y levantará su Reino para siempre (Dan. 2:44). Los poderes y gobiernos terrenales son temporales, y llegarán a su fin con el establecimiento del Reino de Dios, que será eterno (Dan. 7:27 y 6:26).

Siendo que es soberano y superior, Dios también tiene la potestad para librar a su pueblo de situaciones complicadas aquí, en la Tierra, y finalmente darnos la salvación al momento del establecimiento de su ­Reino. Existen varias ocasiones en el libro de Daniel en que Dios obra para liberar a sus hijos. Los libró de una dieta inadecuada a la que los forzaban (Dan. 1:9); libró a Daniel y a sus amigos de la muerte a causa de un sueño que nadie podía reproducir e interpretar (Dan. 2:16, 24-28). Dios libró del horno de fuego ardiente a los tres jóvenes hebreos que se negaron a adorar a una estatua (Dan. 3:15, 17, 28, 29). Cuando Daniel fue lanzado al foso de los leones, el Dios del cielo lo libró de una manera asombrosa (Dan. 6:20-22). Incluso el rey de turno declaró que Dios es quien “salva y libra”, además de haber “librado a Daniel del poder de los leones” (Dan. 6:26). Por último, existe una liberación escatológica que describe a Dios en su punto más alto, pues Miguel (­Jesús) aparecerá para liberar a su pueblo en el tiempo de angustia (Dan. 12:1).

Finalmente, este Dios superior, soberano y libertador también se describe como un Dios personal. En la mayor parte del libro, también se refiere a Dios como ’elohim o alguno de los sustantivos derivados. Sin embar­go, en los capítulos 1 y 9, se menciona a Dios con el término ‘adonai. Este término se conecta con el nombre personal de Dios, YHWH, que también aparece en Daniel 9. De hecho, ‘adonai significa literalmente “Mi Señor”. Esta forma de llamar a Dios es significativa, porque implica la posibilidad de una relación personal e íntima con ese Dios superior, soberano y libertador. La oración de Daniel permite comprender la cercanía existente entre Daniel y YHWH. Esta es la relación que Dios desea tener con cada uno de nosotros, y es nuestra decisión establecer una relación de intimidad con YHWH, el Dios superior, soberano y libertador.

¡Maranatha!

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