Es mi costumbre escribir de un modo atemporal, con el objetivo de que lo redactado sea útil en todo momento. Hoy me siento obligado a adaptarme a las circunstancias actuales del mundo afectado por una pandemia y escribir pensando en esto.

Uno de los temas que más debe preocuparnos es cómo aumentar nuestras defensas. Son muy importantes el lavado de manos y el distanciamiento social para reducir los contagios, pero al encontrarnos con un sistema inmunitario más fuerte podemos salir más airosos frente a una posible infección. Nuestro sistema inmunológico se afecta por múltiples factores como el estrés, el cansancio, el sedentarismo, horas de sueño reducidas, la edad y/u otras enfermedades asociadas.

Podemos ayudar al elegir nutrientes que aumentan más nuestras defensas. Los alimentos que más colaboran son:

  1. Las frutas y las verduras, por su alto contenido en vitaminas y minerales, y por tener fibra alimentaria.
  2. Las harinas y los cereales integrales (también contienen fibra alimentaria): favorecen el crecimiento de las bacterias “buenas” de la flora intestinal. Tener una flora intestinal saludable aumenta nuestra capacidad de defensa y ayuda a reducir los cuadros de alergia o asma.

Si estamos enfrentando un virus que actúa sobre las vías respiratorias, es importante que encuentre un pulmón sano, sin procesos inflamatorios previos.

Justamente, las bacterias intestinales correctas se desarrollan mejor con los siguientes alimentos: frutas, verduras, proteínas de origen vegetal, grasas poliinsaturadas (nueces, almendras, aceite de oliva), semillas y alimentos integrales.

Por su parte, los alimentos que afectan el sistema inmunitario, por estimular a las bacterias no saludables, son principalmente las proteínas de origen animal, el azúcar, los alimentos refinados y las grasas animales saturadas.

Por supuesto que cuanto más natural es el alimento que consumimos más colaboramos con nuestra inmunidad, porque los aditivos como colorantes, conservantes y saborizantes también son contraproducentes. Pensemos en esto a la hora de elegir una bebida. Precisamente, las bebidas artificiales contienen muchos aditivos. Por eso, lo mejor para hidratarnos es el agua pura.

Puede ocurrir que tengamos días en que no queremos hacer el trabajo de preparar una comida. Es importante saber que nuestro sistema inmunológico necesita estar alimentado. Por eso, tenemos que tratar de no saltar el desayuno saludable y mantener los horarios de las comidas principales.

Tomar todas las precauciones y los cuidados necesarios ayuda, pero no nos da la garantía o la certeza de que no nos enfermaremos. Estamos viviendo en un mundo de pecado. Uno puede ser muy cuidadoso al manejar un automóvil, pero eso no significa que nunca tendrá un accidente, porque lo puede chocar otro automóvil u ocurrir algo inesperado.

Hoy solo tenemos una certeza, que proviene de Dios: “Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre” (2 Cor. 4:18, NTV).RA

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