Las últimas semanas han sido difíciles. Todos los países entraron en crisis, se cerraron muchas fronteras, los medios hablaron intensamente de tragedias, la Organización Mundial de la Salud asumió una pandemia, las autoridades trabajaron incansablemente para la prevención, y los profesionales de la salud lucharon por ofrecer tratamiento y recuperación. Todo gira en torno al Covid-19, el nuevo Coronavirus. Además de causar dolor y sufrimiento, ha provocado miedo e inseguridad, ha revelado nuestras debilidades y ha cambiado nuestra rutina.

En medio de esta carga negativa, estamos llamados a ser una voz positiva y a ver cada crisis como una oportunidad del Cielo. Este era el punto de vista del apóstol Pedro, y por eso reconoció que, después de momentos de sufrimiento, Dios nos “perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá” (1 Ped. 5:10, LBLA). Pablo no tuvo ninguna duda al decir: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor. 12:10). Elena de White fue aún más directa al decir que “las pruebas de la vida son las obreras de Dios…” (El discurso maestro de Jesucristo, p. 16). El famoso predicador inglés Charles Spurgeon se alegró mucho cuando recordó que “los que se sumergen en el mar de las aflicciones traen perlas raras a la superficie”.

Los tiempos de crisis siempre enseñan lecciones que de otro modo no aprenderíamos. Ofrecen una pausa más profunda para reflexionar sobre las verdaderas prioridades de la vida y también son una invitación a mirar hacia el Cielo, reconociendo que no podemos solos y que necesitamos una ayuda especial. Es cuando nuestra inmensa fragilidad reconoce nuestra mayor necesidad y podemos tener un profundo encuentro con el Señor.
Al enfrentar estos momentos complejos, solo tenemos dos alternativas: adoptar la visión de la Tierra y enfocarnos en las dificultades o aceptar la visión del Cielo, confiar en Dios y aprovechar sus oportunidades. La mayoría solo puede mirar esta Tierra, porque eso es todo lo que ven. Pero deben recordarles que “si nuestra esperanza en Cristo se limita solo a esta vida, somos los más infelices de todos los hombres” (1 Cor. 15:19). Cuando el enfoque y el corazón están en las cosas de este mundo, cualquier pérdida es eterna, y el resultado será la frustración, la desesperación y la desilusión.

La visión del Cielo nos lleva a ver más allá. Después de todo, la Biblia abre las cortinas de la historia y nos asegura que Dios tiene el control de cualquier dificultad, por muy mala que parezca. Presenta muchas historias que, sumadas a innumerables testimonios actuales, confirman que cuando todo parece perdido Dios todavía está escribiendo sus mejores capítulos.

No estamos contentos con las crisis, ni las ignoramos. Después de todo, también nos afectan. Por el contrario, utilizamos toda nuestra estructura para ayudar a superar los problemas y ser parte de la solución. Pero tenemos una esperanza que es mayor que las calamidades. Nuestros ojos no están en las nubes oscuras de la tragedia, sino en el sol de nuestra esperanza. No bajamos el rostro en señal de arrepentimiento, sino levantamos la cabeza en señal de confianza, a medida que se acerca nuestra “redención” (Luc. 21:28).

Las crisis también son una oportunidad para el testimonio personal, ya que los tiempos difíciles encuentran corazones más abiertos, personas y multitudes más sensibles en busca de respuestas. Personas que tienen hambre y sed de la Palabra de Dios (Amós 8:11). En momentos como este, no compartir el mensaje bíblico y nuestra experiencia con Jesús es ocultar la medicina del paciente. ¡Puede ser fatal!
Por eso, quiero invitarte no solo a enfrentar la crisis del nuevo Coronavirus, sino también a aprovechar las oportunidades que esta presenta. Es un tiempo de prudencia, cuidado, empatía y solidaridad, pero también de esperanza. Usa tu presencia siempre que sea posible, pero especialmente usa tu influencia en los grupos y las redes sociales de WhatsApp. En estos entornos, tu mensaje debe ser de confianza en Dios, esperanza para el futuro y estímulo para estudiar la Biblia.

Para ayudar, estamos iniciando un movimiento virtual llamado “Viralice Esperanza”, con tres acciones principales: Invita 19, Comparte 19 y Contagia 19. Obtén más información en adventistas.org/es y transforma el miedo a la destrucción en esperanza de salvación. RA

Sobre el Autor

Pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que actualmente sirve como presidente de la División Sudamericana. Tiene 47 años y es oriundo del estado de Río Grande do Sul, Brasil.

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One Response

  1. Hermenes Carrasco Huamaní

    Bueno los artículos son muy interesantes para interarnos y saber es muy reflexionante los temas que escriben, sigan adelante con la publicaciones con la bendición de Dios.

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