El título, que sirve a manera de gancho, también en cierto sentido es ambiguo y podría ser engañoso. Porque el año 2020 es profético, al igual que toda la secuencia de años desde que se dieron las profecías apocalípticas, en el sentido de que la profecía apocalíptica abarca toda la secuencia histórica hasta la Segunda Venida. El 2020 no podría ser profético en el sentido de una fecha definida, ya que desde 1844 “el tiempo no sería más” (Apoc. 10:6), refiriéndose al fin de las profecías de tiempo.

Pero, sin duda, 2020 será un año profético en el sentido de que sin duda está comenzando con toda una serie de tendencias y eventos que reflejan muy bien el panorama general que la Biblia presenta para el tiempo del fin, desde Daniel hasta Apocalipsis, pasando por el Sermón Profético de Jesús y las descripciones proféticas del tiempo del fin de los escritores neotestamentarios Pablo y Pedro, por ejemplo.

Este año está comenzando con diferentes núcleos de conflicto, que “agitan las aguas”; es decir, general convulsión entre las gentes. Uno de los focos es la economía mundial, que según el USB AG (grupo suizo de inversión), irá de mal en peor. “Las cosas empeorarán, en lugar de ir mejorando”, dice la primera línea de un informe de más de cuatrocientas páginas que firmaron unos cuarenta analistas con respecto a las tendencias económicas para 2020.1

 Más allá de la situación de emergencia de varias economías regionales, la guerra comercial entre Estados Unidos y China generó un efecto contagio de ralentización de las pocas economías en crecimiento. Y ya conocemos los efectos que las crisis económicas generan sobre la sociedad.

Sin embargo, quería centrarme, sobre todo, en uno de los mayores cambios culturales que se ha dado en el seno de la sociedad occidental actual: la ideología de género, algo que ha ido más allá de la agenda feminista, que históricamente logró igualar los derechos de la mujer con los del hombre en las nacientes democracias occidentales. La ideología de género, por otro lado, se propone deconstruir la visión binaria que da identidad sexual a los seres humanos. Haciendo una diferenciación entre sexo biológico y género, según la cual la identidad sexual no determina la identidad de género de las personas, la ONU actualmente “reconoce” 112 sexos o géneros: desde el “Amica-género” (que cambia según el amigo con quien estés), o el “Hidro-género” (que comparte cualidades con el agua) hasta el “Género vacío” (que se describe, como su nombre lo dice, como un género vacío, que se da cuando alguien es consultado por su género y solo tiene un espacio en blanco en su mente) hasta el “Pan-género”(uno de los más problemáticos, que son aquellas personas que tienen la sensación de tener todos los géneros al mismo tiempo; tipo de género se ha establecido como el que se relaciona mejor con todos los géneros).

Más allá de lo irrisible que puedan parecer estas definiciones de “género”, lo preocupante es la agitación social que genera la ideología de género. Esta ideología se ha convertido en la bandera de los nuevos movimientos de izquierda. Históricamente, la izquierda trató de generar revolución y conflicto social por medio de la lucha de clases (el proletariado contra la burguesía). Pero esa estrategia no tiene lugar en las sociedades occidentales modernas. En su lugar, la izquierda está promoviendo una auténtica “lucha de sexos”, acusando por un lado a los hombres de haber creado una sociedad patriarcal (el patriarcado blanco), que oprime a las mujeres y a quienes no logran el estereotipo de blanco rico. Pero, además, la ideología de género desdibuja el diseño original de la sexualidad según la Biblia (“hombre y mujer los creó”, según Génesis 1:27), promoviendo la diversidad de géneros y tratando de destruir el ideal bíblico de la familia.

Lo más preocupante es que la ideología de género busca imponer su visión con ayuda del poder del Estado, obligando al Estado a convertirse en adoctrinador panfletario de esta ideología y castigando a quienes piensan diferente por medio del poder de represión de los gobiernos nacionales. Este avasallamiento sobre el ámbito de la familia como el ambiente natural en el que se enseñan valores y principios morales, es solo un aviso de las condiciones que se generarán en el tiempo del fin, cuando el Estado legislará en temas religiosos, imponiendo un sistema falso de adoración (ver Apoc. 13:11-18).

Sin embargo, debemos recordar que, en medio de este mundo convulsionado socialmente, “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad” (Sal. 46:1, NTV). Sí, “el nombre del Señor es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo” (Prov. 18:10, NTV).


Referencias:

1Véase, Nicholas Jasinski, “Nearly 40 Analysts Say the Global Economy is About to Worsen” en https://www.barrons.com/articles/what-to-expect-for-the-global-economy-in-2020-51573734601

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